Blog hecho por y para Tributos

Queridos Tributos, en este blog se subirá información sobre Los Juegos Del Hambre, En Llamas y Sinsajo (The Hunger Games, Catching Fire and Mockingjay); también se subirá semanalmente dos capítulos de nuestra historia de Los Juegos Del Hambre, uno el lunes y otro el viernes, si en una semana no subimos ninguno, la semana siguiente subiremos cuatro capítulos, no tengáis miedo de comentar que nos hace mucha ilusión que comentéis, muchas gracias y que os guste el blog ;))

lunes, 24 de diciembre de 2012

Capítulo 13 (Sam)

Me despierto con una sonrisa en la boca después de soñar una y otra vez con mil formas de matar a Ruber.
Antes de que pueda ir al baño, entra Laffy diciéndome que me de mucha prisa.
Desayuno lo más rápido posible, y después aparece mi equipo de preparación para prepararme para las entrevistas con Ashtor Flickerman.
Mientras me preparan, aparece Cleverck para decirme que el Distrito 1 me quiere en su equipo, y naturalmente acepto.
Después de todos los mejunjes que me echan aparece Afrodita con mi ropa, un pantalón azul marino con una camisa blanca y una americana azul marino también.
Me lo pongo y me voy con Cleverck a trabajar en mi personalidad.
Después de estar dos horas decidimos que tendré un enfoque divertido y sexy, cosa que siempre he sido, aunque lo de sexy no lo tengo muy claro.

Me presento puntual para las entrevistas y veo a Diana, simplemente despampanante con Me despierto con una sonrisa en la boca después de soñar una y otra vez con mil formas de matar a Ruber.
Antes de que pueda ir al baño, entra Laffy diciéndome que me de mucha prisa.
Desayuno lo más rápido posible, y después aparece mi equipo de preparación para prepararme para las entrevistas con Ashtor Flickerman.
Mientras me preparan, aparece Cleverck para decirme que el Distrito 1 me quiere en su euqipo, y naturalmente acepto.
Después de todos los mejunjes que me echan aparece Afrodita con mi ropa, un pantalón azul marino con una camisa blanca y una americana azul marino también.
Me lo pongo y me voy con Cleverck a trabajar en mi personalidad.
Después de estar dos horas decidimos que tendré un enfoque divertido y sexy, cosa que siempre he sido, aunque lo de sexy no lo tengo muy claro.

Me presento puntual para las entrevistas y veo a Diana, simplemente despampanante con un vestido morado corto, muy corto, un poco más por debajo del culo, un vestido morado corto, esa parte es de seda, pero por encima de ella caen unas telas, en una especie de velo, también morado, abiertas por delante, de forma que solo cubren los lateras y la parte trasera de su cuerpo. En el escote, palabra de honor, hay unos brillantes. Sus zapatos son negros, con unos pinchos dorados en la parte de atrás y la suela y el tacón son también dorados.Y en su pelo, una tiara con rubíes. 
Ruber va como yo pero en negro, y con los bordes de las mangas con incrustaciones de rubíes.
Diana sale la primera y le empiezan a preguntar sobre muchas cosas, y me sorprende la respuesta que da cuando le preguntan por los rumores de si está por mi, como yo lo estoy por ella.
Ella lo desmiente, es más dice que tengo un ego tan grande que no va a caber ni en la arena.
Se agota su tiempo y sale Ruber, no atiendo muco a su entrevista porque lo odio.
Pasa el tiempo y salgo yo, y lo primero que me preguntan es por mi amor por Diana y cómo supe que me enamoré, yo respondí:
-Pues fue el día del desfile de tributos, ella iba tan sexy y deslumbrante que casi me da un ataque al corazón, iba un poco provocativa y eso me encantó, me encanta todo de ella.
Se agota mi tiempo y me voy.
Al salir noto que me cojen por la espalda y me empotran contra la pared, me gira y me pone el antebrazo en el cuello, inmovilizándome.
Es Diana, y me fijo en sus ojos azules como el cielo y puedo detectar el odio que destilan.
-¡¿Pero a ti que coño te pasa, gilipollas?!
-A mi nada, preciosa.
-Cállate imbécil- me pega un tortazo.-Eres un hijo de puta que solo quiere joderme la vida, insolente, en la arena a la mínima de cambio romperé la alianza y te atravesaré
Intento zafarme de su agarre pero ella me oprime con más fuerza
-¿A dónde te crees qué vas?De aquí no te mueves hasta que me expliques por qué eres tan gilipoll...-la callo con un beso y ella tiembla levemente, me separo y la dejo atrás muy desconcertada y con las mejillas de un color rojizo.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Capítulo 12 (Diana)

Me despierto calentita. Y con dolor de cabeza. Hay un momento en el que me encuentro desorientada. Esta no es m habitación. Levanto la cabeza y veo a Ruber, abrazándome. Me sonríe. 
- Buenos días diosa.- Me susurra. Me fijo en que está sin camiseta. Me pongo colorada y bajo la cabeza. Espero no haber hecho…no me acuerdo. – Tranquila, no hemos hecho nada.- Se ríe. Suspiro de alivio. 
- ¿Qué es lo que pasó ayer?- Le pregunto. 
- ¿No te acuerdas?- Al ver que no le respondo continúa.- Te emborrachaste. 
- ¿¡Que hice qué?!- Me incorporo rápidamente.- Se ríe. 
- ¡Es broma! La verdad es que no sé que te pasó. Aunque un poco de alcohol sí que habías tomado. El caso es que estábamos hablando y de repente te quedaste sin sentido.- Le miro el torso desnudo y se da cuenta de lo que me refiero.- Me tiraste el vodka azul con agua de coco encima. 
- ¿El qué? No me gusta el alcohol…juraría que ayer lo que tomé fue un zumo de moras azules y agua de coco… 
- Te puedo asegurar que no. Mi camiseta huele ahora a alcohol. De todas formas n pasa nada. ¿Cómo te encuentras?- Salto de la cama y comprueba que está todo en su sitio. 
- ¡Perfecta!- Chillo. ¡A prepararse para la prueba con los Vigilantes! 

Echo a correr a mi habitación y me pongo el traje de lycra rápidamente. Bajo las escaleras para encontrarme abajo con Jet y Ruber. 
- Diana, tú dedícate a las dagas.- Me ordena Jet. 
- Pero…- Comienzo a protestar. 
- Ruber, tú a las mazas de cadena.- Me corta.- Ahora, id a las zonas de supervivencia, os irán bien. 

En el centro de entrenamiento nos dirigimos a la zona de plantas curativas, a la de bichos y plantas comestibles y, por último a la de hacer nudos. 

Llega la hora de la prueba. El primero en entrar es Ruber. 
- Suerte.- Le digo.- Aunque no creo que la necesites. 
- Gracias.- Se acerca y me da un rápido beso.- Tu también, guerrera.- Me dice acariciándome el pequeño tatuaje de dos espadas cruzadas que tengo en la muñeca, debajo de la palma derecha. 

Lo veo alejarse. Pasan 10 minutos y me toca a mí. El corazón se me va a salir del pecho. Me limpio las manos sudorosas en el traje, respiro hondo para relajarme y entro. 
Observo las armas. Cojo un cinturón rojo que hay al lado de las dagas y me lo pongo. Al acercarme a las espadas cojo seis estrellas ninja disimuladamente y me guardo tres en la parte de atrás derecha y tres en la izquierda. Dirijo la mirada a los observantes. No parece que me hayan visto. Agarro dos espadas, me acerco a los maniquís y doy un par de mandobles. Los Vigilantes se aburren, yo también. Me alejo 25 metros de los maniquís. Observó a los Vigilantes, parece que he captado su atención. Agarro fuerte las espadas, las hago girar vertiginosamente en mis muñecas, subo los brazos y las coloco a la espalda. Me quedo quieta. Engancho las espadas en el cinturón. De repente, las saco junto con las estrellas ninja y hago que se clave una en cada ojo derecho de 6 maniquíes. Me acerco a las mazas de cadena y agarro una. Me alejo 40 metros de los maniquís. Me doy la vuelta y giro sobre sí misma para lanzar la maza. Le arranco la cabeza a 4 de ellos. Dejo el cinturón en su sitio y me vuelvo a mirar al Vigilante jefe, Rosendo Phills, que me observan frunciendo el ceño (¿habré hecho algo mal?), hasta que me ordena retirarme. 

Vamos a cenar y comentamos nuestros ejercicios. Jet nos riñe a ambos por habernos dedicado a hacer lo que nos había dicho que no hiciésemos. Ruber, aparte de mazas de cadena, también a las espadas y a las ballestas.
Nos juntamos en el sofá con Diamond para ver las puntuaciones. 
A Ruber le dan un 10 y lo felicitamos. Mi turno. Un 11. Se me ilumina la cara. Aunque podría estar mejor. Turno del distrito 7. A Sam le dan…¡¡un 12!! ¿¡Pero cómo es posible?! 
Nos miramos unos a otros estupefactos. 
- Diana, ya te he dicho que ese chico…- Comienza a regañarme por no haberle querido en nuestro equipo. 
- Ese chico me da igual. Y tú haz lo que te dé la gana, bueno, lo que te dé la gana no, haz lo que tiene que hacer un mentor y busca a quien te de la gana para nuestro equipo con tal de ganar ¿si?- Le corto enfadada y me voy de la sala. 


Me dirijo a mi cuarto. Me doy una ducha con olor a coco. Me pongo una camiseta de tirantes blanca y encima otra de encaje de media manga del mismo color pero que permite ver la de debajo y unos shorts blancos con el borde rosa. Meto la camiseta por dentro y me pongo unos tacones rosas. Me recojo los mechones de pelo que me caen sobre la cara en dos trencitas y bajo a la sala común. 
Allí se encuentran la mayoría de tributos. No veo a Sam por ninguna parte. Todos se giran para mirarme y me felicitan. Yo me dirijo hacia Ruber. Que lleva su habitual tupé despeinado, unos pantalones rojos un poco caídos, una camiseta suelta blanca con cuello de pico (lo que deja al descubierto parte de su –impresionante- pecho) y unos playeros a juego. 
Nos ponemos a hablar y al final decidimos irnos a mi habitación, porque en la sala cada vez hay más ruido. 
- ¿Sabes que estás muy guapa? Te sienta muy bien ese peinado.- Me dice mientras tiro los tacones por el suelo, que ya empezaban a hacerme daño. 
- ¿Y a ti te parece bonito ir por ahí provocando? 
- ¿Perdón? 
- No te hagas el tonto.- Le guiño un ojo mientras me giro para verle la cara. Está estupefacto.- He visto cómo te miran todas las tributos con cara de perros babosos.- Nos reímos. 
- ¿Estás celosa?- Levanta una ceja, provocándome. Me acerco a él. De forma que él está sentado en la cama y yo enfrente suyo. 
- ¿Debería?- Le provoco yo ahora a él mientras me coloco entre sus piernas. 
- Puede…- Me susurra agarrándome de la cadera, acercándome más si cabe a él. Ha captado mis intenciones. 

Nos empezamos a besar, tiernamente, más ferozmente después. Ya no hay quien pare la llama que acaba de encenderse entre nosotros. Sólo espero que no le de importancia a la parte prohibida de mi cuerpo. La que nadie sabe de su existencia, excepto yo. 

lunes, 17 de diciembre de 2012

Capítulo 11 (Sam)

Me despierto al día siguiente con los ojos enrojecidos por haber llorado, casi no me acuerdo de lo de ayer, solo que vi a Ruber y a Diana besarse, y eso me enfurece muchísimo.
Me voy al baño y me lavo la cara y me hecho colirio en los ojos.

Me voy a desayunar y Laffy me dice que hoy es la prueba con los Vigilantes.
Desayuno, me visto con el traje de lycra y voy hasta el ascensor en compañía de Laffy y Daphne.
Ahora que me doy cuenta desde que nos seleccionaron en la cosecha Daphne y yo no nos hemos hablado apenas, bueno qué mas dará.
Llegamos al centro de entrenamiento y me voy al puesto de hogueras, me paso buena parte del tiempo ahí, pero procuro dispersarme por los demás puestos de superviviencia ya que mañana son las entrevistas con Ashtor Flickerman, el hijo del antiguo presentador, Caesar Flickerman.
Me paso el día en camuflaje, bicho comestibles, etc.
Después de comer todos los tributos, nos van llamando uno a uno, empiezan por el Distrito 1 con los hombres y acaban por el 11 con las mujeres.
Oigo como llaman a Ruber, y 10 minutos más tarde a Diana.
Pasa el tiempo hasta que me llaman a mi y entro, puedo ver que hay toda clase de armas, y como siempre hay hachas en la Cornucopia, voy a disparar flechas.
Me propongo a disparar con el arco de acero que hay, y como ya estoy acostumbrado a él, voy a probar una cosa que solo llegué a hacer con el arco de casa. Coloco tres flechas en el arco y lo tenso, suelto y las flechas salen disparadas hacia el maniquí, una se clava en el centro de la cabeza, otra en el corazón, y otra en la entrepierna.
me giro para esperar la aprobación de los Vigilantes, y veo que están estupefactos mirándome con una cara de asombro que me pregunto si estarán bien.
De repente el Vigilante jefe, Rosendo Phills, me dice que me puedo retirar, yo coloco el arco y me voy.

Después de cenar nos sentamos todos al sofá a ver las puntuaciones.
Ruber tiene un 10, Diana un 11, de los demás tributos no me cuerdo; cuando llegan a mi me dan un 12, ¿¡un 12!?
A Daphne le dan un 7, pero todo el mundo está celebrando mi 12, yo después de un rato bien grande me dirijo a mi habitación y Daphne me para y me dice:
-Enhorabuena por el 12, este año el 7 tendrá un ganador-lo dice con un tono triste.
-No lo se, los del 1 parecen muy fuertes y pueden ganar.
-Tienes razón, bueno hasta mañana.
-Hasta mañana.
Me voy a mi habitación y deseo no tener que matar a Daphne ni a Diana, pero a Ruber lo voy a matar en cuanto pueda, intentaré matarlo en el Baño de Sangre de la Cornucopia.

Me duermo en seguida y sueño con la muerte de Ruber a mis manos.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Capítulo 10 (Diana)

- De verdad no entiendo qué coño le ven, ¡es que no lo entiendo!- Le digo a Ruebr en el desayuno. 
- Es un buen partido, es bueno con el arco…- Comienza. 
- Es bueno sacándome de quicio…- Murmuro. Ruber suelta una pequeña risita pero continúa. 
- Es bueno con el hacha, y, además todas las chicas están loquitas por él.- Me guiña un ojo. 
- Qué.- Digo con la boca llena de cereales.- Espera, un momento…- Le fulmino con la mirada.- ¿¡Se puede saber que insinúas?! 
- ¿Yo? Naadaa.- Se ríe. 
- Dejad de hacer el tonto.- Aparece Diamond en ese momento. Me giro hacia Ruber y le miro mal. Será asqueroso…¡cómo se le ocurre siquiera pensar eso! 

Acabamos de desayunar, cada uno se va a su habitación y me pongo la ropa para entrenar poco a poco. Tengo la sensación de que algo va a ir mal hoy. 
Empezamos a entrenar. Yo estaba con los shuriken, o como los llamo yo, las estrellas ninja; cuando de pronto, me giro y los veo. Sam hablando con Ruber. Me pongo a escucharles. 
- Te desafío a un combate cuerpo a cuerpo.- Oigo que dice Sam. 
- No me parece que sea una buena idea...- Le advierte Ruber. 
- A mí me parece que eres un gallina.- Le insta Sam. 

Mierda. Es lo único que puedo pensar. No creo que Ruber se deje, pero por otra parte… quién sabe lo que le pasará por la cabeza en estos momentos. Sólo espero que no le toque la nariz. Todavía no se la han curado del todo. La tiene muy delicada. 
De repente veo cómo se desnudan y se quedan los dos en calzoncillos (será mejor no explicar la de cosas que se me pasan por la mente) y… ¿se untan en aceite? En serio, no entiendo lo que está pasando. Y menos porqué tiene Ruber una gasa en el omóplato derecho. 
El combate dura unos 10 minutos. Gana Sam. Ruber se queda tumbado en el suelo. No parecía que Sam le hubiera tocado. No sé qué ha podido pasar. 
De todas formas corro a su lado a ver qué le pasa. Tiene un hilillo de sangre goteándole la nariz. 
- ¿¡Qué ha pasado?!- Le chillo. 
- La nariz…tan sólo me la ha rozado.- Le va salir un moratón. Mierda. Será mejor que vaya a que le curen y a que le arreglen la maldita nariz de una vez. Me pongo nerviosa. Tengo las manos frías y decido que, hasta que vengan unos médicos lo mejor es un poco de frío. Le pongo la mano sobre la nariz. – Auch!- Se queja, suavemente. 
Me giro para mirar a Sam que se ha dado la vuelta. Todas las chicas le están mirando, con deseo, él se percata y les guiña un ojo. Entonces todas sueltan un gritito. Está claro que son todas unas guarras. Se gira para mirarme. Le regio la mirada y me concentro en Ruber, que se está poniendo a sangrar cada vez más. Despreciable. En en estos momentos Sam me da asco. Ahora sí que no me arrepiento de haberme negado a colaborar con él. 
Aparecen los médicos. Van a hacerle una pequeña operación a Ruber en la nariz, para que deje de tener problemas con ella. 
Yo sigo con el entrenamiento y me dirijo a la sección de cuchillos. Les doy con todas mis fuerzas a los maniquís. Y le arranco la cabeza a un par de ellos. Todos se me quedan mirando. Pero estoy tan cabreada que, al marcharme sólo le doy una patada a una cabeza que estaba en el suelo. Me dirijo a Sanidad, a ver qué tal la operación de Ruber. 
Perfecta, tiene la nariz como nueva, sin ningún problema. Tiene que llevarla tapada hasta por la noche. 
Le acompaño a su habitación y me dirijo a la mía. Me doy una ducha con olor a vainilla. Me pongo un sujetador azul marino a juego con una camisa de encaje azul marino con transparencias y la coloco por debajo de una falda blanca con bordado y puntilla y unos zapatos de tacón azul marino. 
Cuando salgo al pasillo, me dirijo a la sala común y veo a Ruber. Le llamo. 
- Ahora ya sabes por qué no le quería en nuestro equipo.- Le suelto. Me mira y se queda en silencio. 
- No. No lo sé. Dímelo. 
- No quiero hablar de eso ahora. Disfrutemos lo que queda de día.- Suspiro. Comienzo a avanzar pero Ruber me agarrra por el brazo y me acerca a él. 
- Explícamelo, por favor.- Susurra acercando su cuerpo al mío. 
- Yo…ya sabes…él…- Tartamudeo.- A él…le gusto…dicen…pero no es verdad…y…y…y no quiero darle más bola al asunto… 
- No quieres alimentar más el rumor.- Niego con al cabeza. ¿Por qué? 
- P..p…por qué… yo…- Me trabo. Nuestros cuerpos tocándose. 
- Porque tu…- Me sonríe. 
- Porque yo…- Soy incapaz de seguir. 
- ¿Te ayudo?- Asiento con la cabeza tragándome la bola que se me había formado en la garganta. – No sé tu pero yo…a ti…- Nuestros rostros casi rozándose. 
- Te quiero.- Murmuramos los dos a la vez. Sonreímos. Y, en ese momento, ocurre. Suave, tierno, cálido, dulce. Una explosión de sentimientos. Es mi primer beso, y con la persona que más quiero, con la que pasé toda mi vida. 
En ese momento noto que nos empujan, y casi me choco contra la pared de no ser por Ruber, que recuperó pronto el equilibrio y fue capaz de sostenerme. Me giré para ver quién era el que estaba soltando tantas palabrotas, estaba de espaldas y medio corriendo, pero fue suficiente para darme cuenta de quién era. 
Él. 
Sam. 
La última persona que deseaba ver en ese momento. Siento que algo dentro de mí se rompe, a pesar de que no había nada que romper. 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Capítulo 9 (Sam)

Después de entrenar me duchó y me visto con una camisa azul de manga corta y unos pantalosnes tejanos cortos. Me voy a cenar y después bajo a la sala común donde todos los tributos nos podemos encontrar y veo que todos los tributos del 2 al 11 (quitando al 7 al cual pertenezco) están hablando sobre mí, y no consigo hacerme a la idea de que hasta los profesionales me quieran en su manada, menos los tributos del 1. De repente veo que todos los tributos lanzan miradas indiscretas hacia unos sillones y cuchichean algo, de lo cual paso y cuando me giro, veo a Ruber y a Diana, y me doy cuenta que hablan de ellos y sobre lo de no pedir ser mis aliados.
Maldigo a ese cerdo y asqueroso de Ruber por separarme de Diana, lo odio con toda mi alma y estoy deseando que llegue mañana para luchar contra él en un combate cuerpo a cuerpo en el entrenamiento, ya verá ese imbécil, nadie me separa de algo que me parece precioso, nadie ni si quiera mi madre se atrevió a desprenderme de mi gata Ninfa.
Veo que Diana se pone a mirarme y me giro, porque me acabo de poner colorado como un tomate, ella despierta algo en mi interior que parece un volcán apunto de entrar en erupción.

Al día siguiente me visto otra vez con la ropa para entrenar, desayuno y bajo. están todos puntuales y espero a que empecemos la sesión. Al poco de empezar me dirijo hacia Ruber y le digo:
-Te desafío a un combate cuerpo a cuerpo.
-No me parece que sea una buena idea...
- A mi me parece que eres un gallina- le corto.
Él se enfada y acepta el combate.
Los dos nos quitamos toda la ropa y solo quedamos en calzoncillos, y nos untamos con aceite.
La pelea dura unos diez minutos hasta que al final lo acabo venciendo, y cuando me levanto veo que muchas de las tributos femeninas me miran con deseo, y para parecerles más deseable les guiño un ojo.
Todas lanzan un gritito ( incluída Daphne ._.'), todas menos Diana que va a ver como está Ruber, yo me enfurezco y noto que algo me recarcome por dentro.
Cuando terminan los entrenamientos de por la tarde, subo y me doy una ducha, y me visto con una sudadera gris y unos pantalones negros largos y unos zapatos grises.
Voy a bajar a la sala común, y cuando voy por el pasillo los veo allí, a Diana y a Ruber, fundiéndose en un cálido y dulce beso, entonces no lo soporto más, digo unas cuantas palabrotas, paso junto a ellos los empujo muy bruscamente y me voy medio llorando a mi habitación.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Capítulo 8 (Diana)

Entrenamiento. Por fin. Ya es hora de tener unas palabras con el chico ese. 
Me pongo ya el traje para el entrenamiento, es de lycra negra, muy ajustado al cuerpo, pero permite un muy buen movimiento. Cuando llego a desayunar me dice Jet: 
- ¿Cómo es que ya tienes el traje puesto? 
- Estaba… ansiosa.- Contesto. Aparece Ruber, me ve y suelta una risita. 
- Qué, ¿impaciente?- Me dice.- Se me acerca y me da un beso en al mejilla. 
- Algo así. Digamos… que quería probar su elasticidad. 
- Ajá. Querías ir acostumbrándote al movimiento.- Se ríe. 
- Exacto.- Río yo también. 

Llegamos justo a las 10 para comenzar el entrenamiento. Voy directa a las mazas de cadenas. Me percato de que el chico ese del distrito 7 me mira, me pone nerviosa, en serio. 
- ¿No es un poco aburrido?- Me susurra Ruber. 
- ¿El qué? 
- El entrenamiento. ¿Y si le damos vidilla?- Dirige la mirada hacia las espadas. Asiento. 
Cojo la espada de plata y me pongo frente a Ruber. Establecemos una regla: al menor contacto, el duelo se da por finalizado. Comienza el duelo. Estocada tras estocada acabo perdiendo yo, tan sólo por un mínimo roce en el costado, pero acepto mi derrota y nos reímos un poco. Se nos ha quedado mirando el resto de tributos. Pero aparece Jet a hacernos una advertencia. 
- No hagáis eso ahora. No es momento de jueguecitos. Os pueden echar. Y ni se os ocurra hablar con nadie. ¿Entendido?- Añade mirándome a mí. 
Agachamos la cabeza, Ruber se dirige a las hachas y yo a los cuchillos. En un momento en el que me agacho para recoger un shuriken (estrella ninja) que se le había caído a alguien. Se la doy al chico del distrito 4, y me percato de que el chico del distrito 7 me estaba mirando… ¿¡el culo?! Se va a enterar. Me acerco a las dagas, cojo una con el mango dorado y se la lanzo de forma que queda clavada en la pared justo al lado de su cabeza. El chico me mira con cara de susto, pero oigo que alguien grita. 

- ¿Pero tú estás loca? Tú, tributo, a hacer 50 flexiones ahora mismo.- Las hago sin rechistar. Tampoco es nada del otro mundo. Ya me encargaré del tributo masculino del 7 en otro momento. 
En cuanto me levanto, veo que se empieza a cumular un gran número de gente alrededor del área del tiro con arco. Ahí está otra vez el pesado ese. Lanzando flechitas a unos pájaros. 
- Sam.- Me susurra Ruber al oído. 
- ¿Qué? 
- El chico del arco, es el tributo del distrito 7. 
- Lo sé.- Resoplo. 
- Es bueno.- Me indica. 
- Tampoco te creas. 
- Admítelo. 
- Qué chiste. Los he visto mejores. 
- Mira que eres cabezota. Es bueno, reconócelo. Nos vendría bien tenerlo en el equipo.- Me alejo de él. No quiero empezar una discusión. 

Una vez terminado el entrenamiento, vamos a reunirnos con Jet. 
- Me imagino que habréis visto a Sam, el chico del distr… 
- Lo sabía.- Le corto. 
- Pues también sabrás que los demás tributos quieren formar equipo con él. Sería una muy buena opción para el nuestro. Podría darnos más ventaja con respecto al resto de contrincantes. 
- ¿Y quién te dice a ti que va a querer unirse al distrito 1 teniendo al resto de distritos disponibles?- Le suelto. 
- El hecho de los rumores que circulan. He oído que al chico lo traes de cabeza, Diana. 
- Yo también lo he oído.- Corrobora Ruber, que ha tensado la mandíbula y tiene una expresión dura. 
- Lo que me faltaba.- Bufo.- Haced lo que os dé la gana yo no pienso trabajar con ese niñato del distrito 7.- Me empiezo a alejar de ellos. 
- Diana, deberías pensarlo.- Insiste Jet. 

Más tarde, decido darme una ducha y cambiarme de ropa. Me pongo unos pantalones cortos de color blanco y una camiseta sin mangas que enseña el ombligo con el estampado del universo. Salgo de la habitación y voy a la azotea, a tomar un poco el aire. 
Después de media hora, comienzo a quedarme fría y me dirijo a la sala común. Ahí se encuentran la mayoría de tributos, de entre los cuáles distingo a Sam, que se gira para mirarme. Yo regio su mirada y voy a sentarme en el sitio más alejado posible. Oigo a todos los tributos cuchichear mientras me miran. Entonces aparece Ruber y se sienta a mi lado. 
- ¡Ey! ¿Relajada?- No contesto.- Ya veo… 
- ¿Se puede saber por qué nos miran todos?- Suelto. 
- Por ser los únicos en negarnos a querer a Sam en nuestro equipo.- Le miro sorprendida. 
- ¿¡De verdad me estás diciendo que TODOS los tributos lo quieren en su equipo?! 
- De verdad…- Me giro a mirar a Sam, que se da la vuelta en cuanto me pongo a mirarlo. A lo mejor no fue tan buena idea rechazarlo al fin y al cabo. 

lunes, 3 de diciembre de 2012

Capítulo 7 (Sam)

Al día siguiente de el desfile, Laffy nos levantó muy temprano para no llegar los últimos al entrenamiento.
Desayunamos nos vestimos para el entrenamiento ( con unos pantalones negros de lycra super ajustados y una camiseta negra de lycra super ajustada también) y bajamos a entrenar.
Fuimos los terceros en llegar, solo quedaban 16 tributos por aparecer, llegaron todos puntuales a las 10.
La entrenadora nos dijo todo lo que podíamos hacer y yo fui a lanzar cuchillos.
Creo que Diana, de la cual estoy enamorado, la tiene tomada conmigo porque lanzó un cuchillo hacia mi y casi me da, eso si la castigaron a hacer 50 flexiones.
Pude apreciar que Diana era muy buena con los cuchillos y con las mazas de cadena, y Ruber era bastante bueno con las mazas y las espadas.
Yo cansado de lanzar cuchillos, porque me parecía aburrido, me dirigí a la sección de tiro con arco, que estaba vacía. El entrenador de ese puesto se puso contento de ver a alguien por allí, y me ofreció un arco de metal, como el que tenía en casa, en el Distrito 7.
Al ver el entrenador que los objetivos fijos no suponían ningún reto para mi, empezó a lanzar pájaros de pega al aire, y cuando derribé 20 seguidos me di cuenta de que los 21 tributos me estaban observando, hasta Diana y Ruber lo hacían.
Yo me retiré a la sección de lanzamiento de hachas y volvió a ocurrir exactamente lo mismo. Cuando dio por concluida la sesión de entrenamiento me senté solo y me puse a comer, después de comer volví a entrenar, pero esta vez paseándome por las zonas de camuflaje, insectos, plantas, nudos y hogueras.
Al terminar por fin la sesión de entrenamiento subí a mi planta y cuando llegué, Laffy me dijo que fuera a hablar con Samstone, que tenía algo que decirme. Cuando hablé con él me dijo que todos los tributos habían hecho una solicitud formal a sus mentores para que yo me aliara con ellos, todos menos el Distrito 1, y cuando me dijo que el 1 no lo había solicitado me enfadé con Ruber, pensando que habría sido él para separarme de Diana, de la cual, creo, él estaba enamorado.