Quiero agradecer al escritor del blog Paseo por la eternidad que me haya nominado a los 15 mejores blogs y aquí os dejo su enlace, mañana intentaré subir yo lo de mis premios a los 15 mejores blogs ;)
http://pasadopresenteyeternidad.blogspot.com.es/
Blog hecho por y para Tributos
Queridos Tributos, en este blog se subirá información sobre Los Juegos Del Hambre, En Llamas y Sinsajo (The Hunger Games, Catching Fire and Mockingjay); también se subirá semanalmente dos capítulos de nuestra historia de Los Juegos Del Hambre, uno el lunes y otro el viernes, si en una semana no subimos ninguno, la semana siguiente subiremos cuatro capítulos, no tengáis miedo de comentar que nos hace mucha ilusión que comentéis, muchas gracias y que os guste el blog ;))
jueves, 10 de enero de 2013
lunes, 7 de enero de 2013
Capítulo 17 (Sam)
Consigo todo lo que necesito, las dos hachas, el arco y las flechas, cojo una mochila negra y me voy corriendo hacia el bosque.
Una vez bien lejos, me detengo a mirar lo que hay en la mochila; hay fruta seca, una cantimplora llena de agua (3 litros), cecina, cerillas, un saco de dormir y un botiquín. Lo recojo todo y me voy a buscar a Ruber y a Diana.
Los encuentro después de, ¿ 3 horas?, ella esta muerta de hambre y él, oh dios, él está desmayado y herido, pero no de gravedad y ella llora por su estado. Tiene una raja en la espalda, cerca de un tatuaje de un código de barras que trae escrito debajo 18513, un número debajo de cada barra,que no se lo que significa.
Yo le dejo a diana el botiquín y me fijo también que Ruber tiene una herida cerca del glúteo, a si que dejo a Diana sola mientras lo cura y cunado ya lo curó viene a buscarme.
-No se que hubiera hecho sin el botiquín, pero te quiero advertir de algo.
-¿De qué?
-De que si le tocas un solo pelo a Ruber sufrirás una muerte lenta y lo más dolorosa posible. Ah, y no te pienses que porque haya aceptado tu ayuda, me has dejado de caer mal, ándate con ojo, Sam.
Al pronunciar mi nombre noto una cierta nota de asco, y lo dice como si me estuviera escupiendo, pero hago caso omiso. Ruber ya se ha despertado y está bien, se encuentra un poco incómodo por los vendajes pero está bien, y decidimos buscar a los tributos del 2, pero no los encontramos y empieza a anochecer.
Los tres reunimos la comida que conseguimos en la Cornucopia, la que mas consiguió fue Diana, pero aún así no tenemos mucha.
Yo me como una galleta salada , de Ruber, y un trozo de manzana seca. Diana y Ruber comen sin decir nada, al igual que yo.
Preparamos los sacos de dormir, pero como solo hay dos, uno mío y otro de Ruber, Diana dormirá con Ruber.
No digo nada, pero la idea de que duerman juntos me repatea.
Nos tumbamos y esperamos a que salga en el cielo las caras de los muertos.
Por fin sale,y veo, con mucha pena, que Daphne está entre ellos.Empiezo a sollozar un poco por no haberla ayudado, pero ahora es demasiado tarde. Oigo a Diana y a Ruber decirme que lo sienten, pero me da igual, todo me da igual.
En total han muerto 12 tributos, quedamos 10.
Yo me duermo enseguida y sueño con la muerte de Daphne.
Al día siguiente me despierto un poco entumecido, y cuando miro alrededor, veo algo que me deja sin respiración, todo está cubierto de nieve, ha nevado muchísimo. Me ha dejado sin respiración porque en el distrito 7 nunca nieva, y es impresionante.
Diana y Ruber no están tan sorprendidos, en el 1 debe de nevar en los meses de invierno, pero en el 7 siempre hay un clima cálido y nunca solemos pasar frío.
Desayunamos poco, solo para engañar al hambre, y nos vamos en busca de Amanda y Globber. A Diana la noto un poco distante esta mañana, será que ha tenido pesadillas.
De repente siento algo detrás de mi, y me giro y algo salta sobre mí, pero le corto la cabeza antes de que me haga daño y de que sepa lo que es. Cuando cae al suelo sin cabeza, veo que era un tributo, de unos 15 años, del distrito 9, creo.
Seguimos andando durante un buen rato, y por fin encontramos a Amanda y a Globber, los dos están muy malheridos.
Una vez bien lejos, me detengo a mirar lo que hay en la mochila; hay fruta seca, una cantimplora llena de agua (3 litros), cecina, cerillas, un saco de dormir y un botiquín. Lo recojo todo y me voy a buscar a Ruber y a Diana.
Los encuentro después de, ¿ 3 horas?, ella esta muerta de hambre y él, oh dios, él está desmayado y herido, pero no de gravedad y ella llora por su estado. Tiene una raja en la espalda, cerca de un tatuaje de un código de barras que trae escrito debajo 18513, un número debajo de cada barra,que no se lo que significa.
Yo le dejo a diana el botiquín y me fijo también que Ruber tiene una herida cerca del glúteo, a si que dejo a Diana sola mientras lo cura y cunado ya lo curó viene a buscarme.
-No se que hubiera hecho sin el botiquín, pero te quiero advertir de algo.
-¿De qué?
-De que si le tocas un solo pelo a Ruber sufrirás una muerte lenta y lo más dolorosa posible. Ah, y no te pienses que porque haya aceptado tu ayuda, me has dejado de caer mal, ándate con ojo, Sam.
Al pronunciar mi nombre noto una cierta nota de asco, y lo dice como si me estuviera escupiendo, pero hago caso omiso. Ruber ya se ha despertado y está bien, se encuentra un poco incómodo por los vendajes pero está bien, y decidimos buscar a los tributos del 2, pero no los encontramos y empieza a anochecer.
Los tres reunimos la comida que conseguimos en la Cornucopia, la que mas consiguió fue Diana, pero aún así no tenemos mucha.
Yo me como una galleta salada , de Ruber, y un trozo de manzana seca. Diana y Ruber comen sin decir nada, al igual que yo.
Preparamos los sacos de dormir, pero como solo hay dos, uno mío y otro de Ruber, Diana dormirá con Ruber.
No digo nada, pero la idea de que duerman juntos me repatea.
Nos tumbamos y esperamos a que salga en el cielo las caras de los muertos.
Por fin sale,y veo, con mucha pena, que Daphne está entre ellos.Empiezo a sollozar un poco por no haberla ayudado, pero ahora es demasiado tarde. Oigo a Diana y a Ruber decirme que lo sienten, pero me da igual, todo me da igual.
En total han muerto 12 tributos, quedamos 10.
Yo me duermo enseguida y sueño con la muerte de Daphne.
Al día siguiente me despierto un poco entumecido, y cuando miro alrededor, veo algo que me deja sin respiración, todo está cubierto de nieve, ha nevado muchísimo. Me ha dejado sin respiración porque en el distrito 7 nunca nieva, y es impresionante.
Diana y Ruber no están tan sorprendidos, en el 1 debe de nevar en los meses de invierno, pero en el 7 siempre hay un clima cálido y nunca solemos pasar frío.
Desayunamos poco, solo para engañar al hambre, y nos vamos en busca de Amanda y Globber. A Diana la noto un poco distante esta mañana, será que ha tenido pesadillas.
De repente siento algo detrás de mi, y me giro y algo salta sobre mí, pero le corto la cabeza antes de que me haga daño y de que sepa lo que es. Cuando cae al suelo sin cabeza, veo que era un tributo, de unos 15 años, del distrito 9, creo.
Seguimos andando durante un buen rato, y por fin encontramos a Amanda y a Globber, los dos están muy malheridos.
viernes, 4 de enero de 2013
Capítulo 16 (Diana)
Lo sabe. Lo ha visto todo. Me alegro, aunque no debería. Va a pegar a Sam. La noche antes de la batalla en la Arena.
Se le acerca, y le agarra por el cuello obligándolo a girarse de tal forma que quedan cara a cara. Un solo segundo, un instante basta para que ubre suelte el primer puñetazo que impacta en la cara de Sam. Yo me quedo ahí. Quieta. Sin saber qué hacer, como clavada en el suelo. Sam le pega una patada en la entrepierna a Ruber lo que hace que este se doble sobre sí mismo de dolor y permite a Sam zafarse fácilmente. Ruber le hace un blocaje en cuanto se recompone un poco y estampa a Sam contra el suelo, que se levanta y se dirige a darle un puñetazo a Ruber. Están así un buen rato hasta que Ruber se separa, está un instante mirando a Sam y se desmaya. En ese momento reacciono. Corro hacia él, en cuanto nota que le agarro abre los ojos. Se encuentra bien. Era fingido, aunque a mí me da que no del todo. En ese instante me giro para ver a Sam cómo se desploma también. Me acerco, no da señales de consciencia alguna. Vuelvo con Ruber y espero a que lleguen los médicos.
En el hospital Ruber duerme, ya con los hematomas curados. Yo reposo mi cabeza sobre su pecho. Sintiendo el calor de su cuerpo y el vaivén de su respiración. Eso me reconforta. Aunque todavía tengo la cabeza hecha un lío. Se me cae una lágrima. Esto me está empezando a agobiar. Necesito aclararlo todo. Entonces me percato de que está despierto. Mirándome. Me acerco a Sam.
Alzo la mano, pero la incertidumbre me puede. Y la venganza también. Así que en vez de pegarle, le beso. Un suave toque de la duración justa que me deja las cosas claras, que el leve temblor que me provocó antes no fue nada. Me despeja toda incertidumbre de mis sentimientos hacia él. No siento absolutamente nada hacia él. Y de paso, aprovecho a contradecirlo como él hizo antes conmigo.
Al separarme le doy el tortazo. Igual se creía que le iba a besar, sin más. No se vaya a hacer ideas contrarias que fomenten más el maldito rumor que corre.
- Pero, ¿pero qué haces?- Me pregunta. Está confundido. Genial. He logrado mi propósito.
- Gilipollas, imbécil, hijo de la grandísima puta.- Empiezo a dejar escapar por la boca mis verdaderos sentimientos hacia él. Que se dé cuenta de una vez de la realidad.
- ¿Pero qué pasa?- Insiste. Quiero que sufra un poco más. No es suficiente. Me voy a hacer la víctima.
- ¿Pero cómo le haces eso a Ruber? ¡Te odio imbécil!- Disfruto con su cara de asombro.
- Pero, pero…- Le doy otro tortazo que hace que se calle. No tengo ganas de aguantarlo más.
Me voy de la habitación no sin antes dedicar una mirada a Ruber. Me duele dejarle ahí. Pero no quiero ver a ese imbécil. Me voy a reunirme con Jet. Quiere hablar.
Durante la conversación tanto él como yo evitamos hablar del tema Ruber-Sam. Aunque sé de sobra que sospecha el motivo. Me dice con quién más ha decidido hacer una alianza y yo lo acepto. Con los tributos del 2. No pongo ninguna objeción ambos son buenos en el cuerpo a cuerpo.
Me despido y me voy a mi habitación a ducharme para despejar la mente. Estoy tan cansada que al salir. Con solo mi ropa interior puesta. Me tumbo en la cama y me quedo dormida. Me despierta una caricia en mi pelo. Es Ruber. Ya está fuera. Le regalo mi mejor sonrisa.
- ¡Estás mejor! No sabes qué susto me has dado… Siento mucho…
- Tápatelo anda.- Me calla.- No quiero que nadie entre y te lo vea.
Me quedo mirándolo. Lo dice con dolor en los ojos. De verdad que le preocupo. Pero en ellos también hay una chispa…. De algo que no puedo identificar ¿alegría?, ¿admiración?
Ruber va vestido con unos tejanos lilas y camiseta de tirantes blanca con un dibujo en morado metálico que no logro distinguir. Yo cojo mis pantalones pitillo blancos, mi camiseta amarillo pálido con diamantes alrededor del cuello, mi americana lila y unos zapatos bajos también lilas. Me hago un moño despeinado y salgo a la habitación. Nos dirigimos juntos a la sala común.
Allí todos están intentando hacer aliados. Nosotros ya tenemos a los nuestros. En ese momento aparece Sam. Ruber y yo nos miramos y él asiente con la cabeza. No me queda más remedio que acercarme a él. Procuraré hablar lo menos posible. A medida que me voy acercando a él le dirijo la mirada con más odio que soy capaz de poner en ese instante. En cierto modo me divierte la situación. Sam está totalmente incómodo con nosotros. No va a ser gran problema en la Arena.
Ruber le explica que nos hemos aliado con Amanda Ievvan y Globber Sanches. Después hablamos un rato y nos despedimos. Sam se va casi corriendo y yo dejo escapar una risita.
- Oye, no seas tan mala. Pobre chaval, se nota que te qui…
- Ni lo menciones.- Le corto. Hay un silencio largo. Interrumpido por los pasos de algún tributo que se dirige a la sala común. Nos paramos enfrente de la puerta de su habitación y nos quedamos mirándonos. Un silencio incómodo producido por la tensión de lo que ocurrirá mañana que me veo a romper.
- Y ahora…¿qué?
- ¿Te apetece dormir?- Me dice señalándome con la cabeza la puerta de su cuarto.
- Me pongo el pijama y voy. – Le dedico una sonrisa tímida y me adentro en mi habitación. Me pongo el pijama rápidamente y me dirijo a su habitación. Dos toques leves en la puerta y asoma la cabeza.
- Pasa.- Me susurra.
Y dormimos juntos. Abrazados. Acurrucados el uno con el otro. Sin penar en mañana. Tan solo en ese momento. En nosotros.
Al día siguiente nos despierta Diamond. Que nos sonríe como si estuviera complacida. Nos lleva a prepararnos. En la azotea, se despide de nosotros. Todo pasa muy rápido.
En el aerodeslizador nos inyectan los localizadores y yo me obligo a mirar a otro lado. No me gustan las agujas.
Una vez en la Arena, me llevan con Taylor. Que me ayuda a ponerme el traje. Unos pantalones de lycra blancos, una camiseta de manga corta también ajustada y de lycra blanca y encima un abrigo para el frío también blanco. Pero le añade un toque de color. Un cinturón rojo. Las botas de montañas, en cambio, son negras. Me explica que cada distrito va de su color que lo caracteriza. Me guiña el ojo. Me toca el costado izquierdo y me dice:
- Recuerda. Atrévete a soñar. Y déjate guiar por tus sentimientos.- Me da un ligero beso en la mejilla y me coloco en la lanzadera.- ¡Recuérdalo! Suerte, aunque no la necesites.
Mientas espero la cuenta atrás me fijo en el que nos encontramos en un valle rodeado de montañas. Maldigo. El color blanco no me va a venir nada bien. Alrededor es todo bosque. Un bosque profundo. De maravilla. Mi elemento es la nieve, el frío. Cualquier cosa extrema. Incluso en el fuego me desenvuelvo bien. En cambio, esto, es un asco.
Analizo la situación. Soy bastante rápida y muy hábil así que decido meterme en la Cornucopia. Localizo las mazas de cadena, busco a Ruber, que también me mira y asiente. Sigo buscando las espadas. En el fondo, al lado de los shuriken. Termina la cuenta atrás y salgo disparada. Lllego de los primeros. Me guardo tantos shuriken como puedo ya que tengo tiempo hasta que lleguen los demás. Agarra los dos mejores espadas que me veo y me guardo un par de dagas. Por si acaso. En cuanto me giro me dan un puñetazo en la cara y caigo al suelo. Intentan clavarme un hacha y logro frenar el golpe con las espadas. Se me llena la boca de sangre. Me acaban de romper el labio. Me fijo en la cara del chico. Es del distrito 3. Me levanto de un salto y le clavo la espada hasta el fondo. Así me quedo hasta que veo que le empieza a salir sangre por la boca. Retiro la espada y echo a correr hacia los árboles, no sin antes esquivar unas cuantas flechas y arrancar la cabeza de la chica que me estaba apuntando.
Después, me sumerjo en el frondoso bosque.
Se le acerca, y le agarra por el cuello obligándolo a girarse de tal forma que quedan cara a cara. Un solo segundo, un instante basta para que ubre suelte el primer puñetazo que impacta en la cara de Sam. Yo me quedo ahí. Quieta. Sin saber qué hacer, como clavada en el suelo. Sam le pega una patada en la entrepierna a Ruber lo que hace que este se doble sobre sí mismo de dolor y permite a Sam zafarse fácilmente. Ruber le hace un blocaje en cuanto se recompone un poco y estampa a Sam contra el suelo, que se levanta y se dirige a darle un puñetazo a Ruber. Están así un buen rato hasta que Ruber se separa, está un instante mirando a Sam y se desmaya. En ese momento reacciono. Corro hacia él, en cuanto nota que le agarro abre los ojos. Se encuentra bien. Era fingido, aunque a mí me da que no del todo. En ese instante me giro para ver a Sam cómo se desploma también. Me acerco, no da señales de consciencia alguna. Vuelvo con Ruber y espero a que lleguen los médicos.
En el hospital Ruber duerme, ya con los hematomas curados. Yo reposo mi cabeza sobre su pecho. Sintiendo el calor de su cuerpo y el vaivén de su respiración. Eso me reconforta. Aunque todavía tengo la cabeza hecha un lío. Se me cae una lágrima. Esto me está empezando a agobiar. Necesito aclararlo todo. Entonces me percato de que está despierto. Mirándome. Me acerco a Sam.
Alzo la mano, pero la incertidumbre me puede. Y la venganza también. Así que en vez de pegarle, le beso. Un suave toque de la duración justa que me deja las cosas claras, que el leve temblor que me provocó antes no fue nada. Me despeja toda incertidumbre de mis sentimientos hacia él. No siento absolutamente nada hacia él. Y de paso, aprovecho a contradecirlo como él hizo antes conmigo.
Al separarme le doy el tortazo. Igual se creía que le iba a besar, sin más. No se vaya a hacer ideas contrarias que fomenten más el maldito rumor que corre.
- Pero, ¿pero qué haces?- Me pregunta. Está confundido. Genial. He logrado mi propósito.
- Gilipollas, imbécil, hijo de la grandísima puta.- Empiezo a dejar escapar por la boca mis verdaderos sentimientos hacia él. Que se dé cuenta de una vez de la realidad.
- ¿Pero qué pasa?- Insiste. Quiero que sufra un poco más. No es suficiente. Me voy a hacer la víctima.
- ¿Pero cómo le haces eso a Ruber? ¡Te odio imbécil!- Disfruto con su cara de asombro.
- Pero, pero…- Le doy otro tortazo que hace que se calle. No tengo ganas de aguantarlo más.
Me voy de la habitación no sin antes dedicar una mirada a Ruber. Me duele dejarle ahí. Pero no quiero ver a ese imbécil. Me voy a reunirme con Jet. Quiere hablar.
Durante la conversación tanto él como yo evitamos hablar del tema Ruber-Sam. Aunque sé de sobra que sospecha el motivo. Me dice con quién más ha decidido hacer una alianza y yo lo acepto. Con los tributos del 2. No pongo ninguna objeción ambos son buenos en el cuerpo a cuerpo.
Me despido y me voy a mi habitación a ducharme para despejar la mente. Estoy tan cansada que al salir. Con solo mi ropa interior puesta. Me tumbo en la cama y me quedo dormida. Me despierta una caricia en mi pelo. Es Ruber. Ya está fuera. Le regalo mi mejor sonrisa.
- ¡Estás mejor! No sabes qué susto me has dado… Siento mucho…
- Tápatelo anda.- Me calla.- No quiero que nadie entre y te lo vea.
Me quedo mirándolo. Lo dice con dolor en los ojos. De verdad que le preocupo. Pero en ellos también hay una chispa…. De algo que no puedo identificar ¿alegría?, ¿admiración?
Ruber va vestido con unos tejanos lilas y camiseta de tirantes blanca con un dibujo en morado metálico que no logro distinguir. Yo cojo mis pantalones pitillo blancos, mi camiseta amarillo pálido con diamantes alrededor del cuello, mi americana lila y unos zapatos bajos también lilas. Me hago un moño despeinado y salgo a la habitación. Nos dirigimos juntos a la sala común.
Allí todos están intentando hacer aliados. Nosotros ya tenemos a los nuestros. En ese momento aparece Sam. Ruber y yo nos miramos y él asiente con la cabeza. No me queda más remedio que acercarme a él. Procuraré hablar lo menos posible. A medida que me voy acercando a él le dirijo la mirada con más odio que soy capaz de poner en ese instante. En cierto modo me divierte la situación. Sam está totalmente incómodo con nosotros. No va a ser gran problema en la Arena.
Ruber le explica que nos hemos aliado con Amanda Ievvan y Globber Sanches. Después hablamos un rato y nos despedimos. Sam se va casi corriendo y yo dejo escapar una risita.
- Oye, no seas tan mala. Pobre chaval, se nota que te qui…
- Ni lo menciones.- Le corto. Hay un silencio largo. Interrumpido por los pasos de algún tributo que se dirige a la sala común. Nos paramos enfrente de la puerta de su habitación y nos quedamos mirándonos. Un silencio incómodo producido por la tensión de lo que ocurrirá mañana que me veo a romper.
- Y ahora…¿qué?
- ¿Te apetece dormir?- Me dice señalándome con la cabeza la puerta de su cuarto.
- Me pongo el pijama y voy. – Le dedico una sonrisa tímida y me adentro en mi habitación. Me pongo el pijama rápidamente y me dirijo a su habitación. Dos toques leves en la puerta y asoma la cabeza.
- Pasa.- Me susurra.
Y dormimos juntos. Abrazados. Acurrucados el uno con el otro. Sin penar en mañana. Tan solo en ese momento. En nosotros.
Al día siguiente nos despierta Diamond. Que nos sonríe como si estuviera complacida. Nos lleva a prepararnos. En la azotea, se despide de nosotros. Todo pasa muy rápido.
En el aerodeslizador nos inyectan los localizadores y yo me obligo a mirar a otro lado. No me gustan las agujas.
Una vez en la Arena, me llevan con Taylor. Que me ayuda a ponerme el traje. Unos pantalones de lycra blancos, una camiseta de manga corta también ajustada y de lycra blanca y encima un abrigo para el frío también blanco. Pero le añade un toque de color. Un cinturón rojo. Las botas de montañas, en cambio, son negras. Me explica que cada distrito va de su color que lo caracteriza. Me guiña el ojo. Me toca el costado izquierdo y me dice:
- Recuerda. Atrévete a soñar. Y déjate guiar por tus sentimientos.- Me da un ligero beso en la mejilla y me coloco en la lanzadera.- ¡Recuérdalo! Suerte, aunque no la necesites.
Mientas espero la cuenta atrás me fijo en el que nos encontramos en un valle rodeado de montañas. Maldigo. El color blanco no me va a venir nada bien. Alrededor es todo bosque. Un bosque profundo. De maravilla. Mi elemento es la nieve, el frío. Cualquier cosa extrema. Incluso en el fuego me desenvuelvo bien. En cambio, esto, es un asco.
Analizo la situación. Soy bastante rápida y muy hábil así que decido meterme en la Cornucopia. Localizo las mazas de cadena, busco a Ruber, que también me mira y asiente. Sigo buscando las espadas. En el fondo, al lado de los shuriken. Termina la cuenta atrás y salgo disparada. Lllego de los primeros. Me guardo tantos shuriken como puedo ya que tengo tiempo hasta que lleguen los demás. Agarra los dos mejores espadas que me veo y me guardo un par de dagas. Por si acaso. En cuanto me giro me dan un puñetazo en la cara y caigo al suelo. Intentan clavarme un hacha y logro frenar el golpe con las espadas. Se me llena la boca de sangre. Me acaban de romper el labio. Me fijo en la cara del chico. Es del distrito 3. Me levanto de un salto y le clavo la espada hasta el fondo. Así me quedo hasta que veo que le empieza a salir sangre por la boca. Retiro la espada y echo a correr hacia los árboles, no sin antes esquivar unas cuantas flechas y arrancar la cabeza de la chica que me estaba apuntando.
Después, me sumerjo en el frondoso bosque.
lunes, 31 de diciembre de 2012
Feliz Navidad Tributos!!!!
Os escribimos esto para desearos feliz Navidad y un próspero Año Nuevo, que el año que viene encontréis vuestro diente de león y que tengáis muchos azucarillos y pan quemado, os dejo estas fotos para que os degustéis ;)
Capítulo 15 (Sam)
Oigo a Ruber decir algo y noto que me agarran por detrás. Me giran y veo a Ruber, que acto seguido me pega un puñetazo en la nariz. Yo le pego una patada en la entrepierna y me logro soltar. Él reacciona y yo le pego un puñetazo en el ojo. Estamos un buen rato pegándonos, hasta que él se desmaya, y, un rato después, yo también.
Me despierto en el hospital, completamente magullado y entumecido. Estoy vendado y me duele mucho la cabeza.
Me giro hacia la derecha y veo que, al otro lado de una cortina, está Ruber. Oigo a Diana llorando y la veo en el pecho de Ruber. Ella ve que estoy despierto y viene a donde estoy yo. Se acerca a mí con la mano alzada para pegarme pero me da un beso. Después se separa y me pega un tortazo y yo digo:
-Peo, ¿pero qué haces?
-Gilipollas, imbécil, hijo de la grandísima puta.
-Pero, ¿qué pasa?
-¿Pero cómo le haces eso a Ruber? ¡Te odio imbécil!
-Pero, pero...-me pega otra vez y yo me callo.
Ella se va y yo me vuelvo a dormir. Cuándo me despierto, veo que ni Ruber ni Diana están ya, a si que me voy a mi habitación. En mi habitación me doy una ducha, y me visto con un polo rosa con unos pantalones largos de color negro. Ceno y me voy a la sala común.
En la sala común los tributos están intentando hacer aliados, y yo busco a Ruber y a Diana. Me ven y me llevan con ellos, aunque con una cara de enfado hacia mi. Me comentan que solo van a hacer equipo con los Profesionales del 2, con los del 4 no. Los tributos del 2 se llaman Amanda Ievvan y Globber Sanches. Estamos hablando un rato y nos despedimos hasta mañana.
Yo me voy a mi cuarto me desvisto y me tumbo en la cama, en ropa interior, y me duermo.
Al día siguiente Laffy nos despierta y nos prepara para marcharnos, nos lleva hasta la azotea y se despide de nosotros.
Una vez en el aerodeslizador, nos inyectan los localizadores. Cada vez nos vaos acercando más a la arena.
Cuando llegamos, me meten por unos pasillos hasta una habitación en la que está Afrodita, ella me ayuda a darme una ducha y a vestirme con el traje que, según me ha contado ella, cada distrito va de un color distinto, al 7 le toca verde (mi color favorito). Me visto con unos pantalones largos verdes oscuros, una camiseta de manga corta verde oscura, una chaqueta que aísla del frío verde oscura, y unas botas de montaña verdes oscuras también.
Afrodita me saca el colgante por fuera de la camiseta y me da un beso de buena suerte en la mejilla.
Me meto en la lanzadera y espero a la cuenta atrás. Cuando lega a cero salgo para arriba y cuando salgo del tubo, me quedo encantado. Estamos en un valle rodeado completamente de montaññas, y sumido en bosque muy profundo, mi elemento.
Dado que soy bastante rápido, me voy a meter en el baño de sangre de la Cornucopia, no me da por buscar ni a Ruber, ni a Diana, ni a Daphne.
Terminan los sesenta segundos y salgo disparado hacia la Cornucopia, soy el primero en llegar ahí, y busco un arco y flechas, y dos hachas.
Me despierto en el hospital, completamente magullado y entumecido. Estoy vendado y me duele mucho la cabeza.
Me giro hacia la derecha y veo que, al otro lado de una cortina, está Ruber. Oigo a Diana llorando y la veo en el pecho de Ruber. Ella ve que estoy despierto y viene a donde estoy yo. Se acerca a mí con la mano alzada para pegarme pero me da un beso. Después se separa y me pega un tortazo y yo digo:
-Peo, ¿pero qué haces?
-Gilipollas, imbécil, hijo de la grandísima puta.
-Pero, ¿qué pasa?
-¿Pero cómo le haces eso a Ruber? ¡Te odio imbécil!
-Pero, pero...-me pega otra vez y yo me callo.
Ella se va y yo me vuelvo a dormir. Cuándo me despierto, veo que ni Ruber ni Diana están ya, a si que me voy a mi habitación. En mi habitación me doy una ducha, y me visto con un polo rosa con unos pantalones largos de color negro. Ceno y me voy a la sala común.
En la sala común los tributos están intentando hacer aliados, y yo busco a Ruber y a Diana. Me ven y me llevan con ellos, aunque con una cara de enfado hacia mi. Me comentan que solo van a hacer equipo con los Profesionales del 2, con los del 4 no. Los tributos del 2 se llaman Amanda Ievvan y Globber Sanches. Estamos hablando un rato y nos despedimos hasta mañana.
Yo me voy a mi cuarto me desvisto y me tumbo en la cama, en ropa interior, y me duermo.
Al día siguiente Laffy nos despierta y nos prepara para marcharnos, nos lleva hasta la azotea y se despide de nosotros.
Una vez en el aerodeslizador, nos inyectan los localizadores. Cada vez nos vaos acercando más a la arena.
Cuando llegamos, me meten por unos pasillos hasta una habitación en la que está Afrodita, ella me ayuda a darme una ducha y a vestirme con el traje que, según me ha contado ella, cada distrito va de un color distinto, al 7 le toca verde (mi color favorito). Me visto con unos pantalones largos verdes oscuros, una camiseta de manga corta verde oscura, una chaqueta que aísla del frío verde oscura, y unas botas de montaña verdes oscuras también.
Afrodita me saca el colgante por fuera de la camiseta y me da un beso de buena suerte en la mejilla.
Me meto en la lanzadera y espero a la cuenta atrás. Cuando lega a cero salgo para arriba y cuando salgo del tubo, me quedo encantado. Estamos en un valle rodeado completamente de montaññas, y sumido en bosque muy profundo, mi elemento.
Dado que soy bastante rápido, me voy a meter en el baño de sangre de la Cornucopia, no me da por buscar ni a Ruber, ni a Diana, ni a Daphne.
Terminan los sesenta segundos y salgo disparado hacia la Cornucopia, soy el primero en llegar ahí, y busco un arco y flechas, y dos hachas.
viernes, 28 de diciembre de 2012
Capítulo 14 (Diana)
Me despierto sonriendo. Ha sido la mejor noche de mi vida. Me doy la vuelta en la cama para mirar a Ruber. Ya está despierto, con un brazo colocado debajo de la cabeza.
- Buenos días.- Susurro.
- Buenos días, amor.
- ¿En qué piensas?
- En lo que ha pasado.- Me pongo tensa.
- ¿Es que ha sido malo?
- ¿Qué? ¡No! Ha sido maravilloso, pero…- La temida palabra. Suspiro. No todo podía ser tan perfecto.- Me preocupa…
- ¿Te preocupa? No seas tonto en una vez no creo que…
- No, eso no. Bueno, en parte, pero no me refiero a eso. Es…¿por qué te has hecho eso?- Ya me lo temía.- Es peligroso…
- Lo sé.- Suspiro.- De todas formas, ¿qué te pasa a ti en la espalda?
- ¿Eh?
- La venda.- Le indico.
- Ah, eso…un… pequeño corte que me hice ayer en la prueba.- Está mintiendo. Se sienta.
- Eso es…- Tocan a la puerta. Los dos nos giramos bruscamente. Ruber se tira al suelo y yo meto su ropa bajo la cama. De repente se abre la puerta y entra Diamond.
- ¿¡Pero esto qué es?! ¿¡Es que SIEMPRE vais a llegar tarde a todo?! ¡Venga prepárate rápido!- Chilla. Se queda quieta.- ¿Has visto a Ruber?- Niego con la cabeza.- ¡Pues si lo ves dile que como no baje ya lo mato! ¡Llevo buscándole horas!- Se va taconeando por la puerta. Oigo a Ruber reírse, yo dejo escapar un suspiro de alivio y también me río.
- Está histérica por las entrevistas.- Aparece detrás de la cama con su ropa en la mano.
- Yo creo que siempre está histérica. – Corroboro.- Será mejor que te vayas. Le digo mientras lo empujo por la puerta.- Lugo nos vemos.- Y me pongo de puntillas para darle un efímero beso en los labios.
Bajo a desayunar y me acabo el desayuno a prisa y corriendo. Tengo que reunirme con Jet para trabajar mi personalidad. En conclusión, tengo que ser inocente, pero guerrera, dejar claro que voy a por todas. Me dice que mientras yo me esté preparando dedicará su sesión a Ruber, no quiere que nos encontremos hasta las entrevistas y me deja caer que ya ha comunicado a Sam su decisión de que se una a nuestro grupo en la Arena. Gruño y me voy de la sala.
Entro en mi cuarto y aparece mi equipo de preparación, que me llevan a vestirme y arreglarme para las entrevistas de esta noche con Asthor Flickerman.
Después de un montón de baños, cremas, arreglos de pelo y maquillaje aparece Taylor con su sonrisa encantadora.
- ¿Preparada para brillar?
- Estoy en tus manos.- Contesto.
- Cierra los ojos y no los abras hasta que yo te lo indique.
Le hago caso. Noto la suavidad de la seda de un vestido deslizarse por mi cuerpo. El sonido de una cremallera. Pesa un poco. Unas manos en mis pies ayudándome a calzar unos zapatos altísimos. Unas manos sobre mi cabello. Me agarra por los hombres y me conduce a algún sitio.
- Abre los ojos.- Lo hago.
- Vaya.- Es apenas lo único que puedo decir.
Es un vestido morado corto, muy corto, un poco más por debajo del culo, pero no tengo de qué preocuparme, esa parte es de seda, pero por encima de ella caen unas telas, en una especie de velo, también morado, abiertas por delante, de forma que solo cubren los lateras y la parte trasera de mi cuerpo. En el escote, palabra de honor, hay unos brillantes. Mis zapatos son negros, con unos pinchos dorados en la parte de atrás y la suela y el tacón son también dorados. Y en mi pelo, una tiara con rubíes.
Taylor se inclina sobre mi hombro y me susurra al oído:
- Ahora sal ahí a conquistarles. Sé tu misma.
- ¿Borde?
- Tú no eres así. Sé encantadora, esa niña vulnerable, pero con tu propio toque sexy.- Se me hace un nudo en la garganta. No sé que decir.- Sé tu misma.
Mientras esperamos a las entrevistas me reúno con Ruber que va vestido con unos pantalones negros ajustados, con una americana a juego también ajustada (de la que sólo tiene abrochado el botón del medio y le da un aspecto muy sexy) con rubíes en los puños, una camisa blanca y su tupé, esta vez peinado. Me sonríe. Pero apenas hay tiempo para hablar soy la primera en salir. Doy una vuelta sobre mí misma para que vea el vuelo del vestido y a mitad del giro veo a Sam. Mirándome. Va vestido con unos pantalones azul marino a juego con su americana y una camisa blanca. Cuando acabo el giro sonrío a Ruber y oigo mi nombre: Diana Miller.
Subo al escenario con una gran sonrisa, me acerco a Asthor que me indica que tome asiento.
- Vaya Diana, ¡estás preciosa!
- ¡Muchas gracias!
- Y dime, ¿cómo ha sido tu vida hasta llegar aquí?- Me quedo en silencio. Golpe bajo. Me giro a mirar al público y veo los ojos de Taylor en la grada. Asiente.
- Bueno, ha sido un camino… digamos, duro. He sufrido muchas cosas de las que no quiero a hablar pero siempre he tenido a esa persona especial a mi lado, apoyándome.
- Y esa persona especial… me puedo imaginar que es ¿Ruber?
- Sí, Ruber, exacto.
- Un pajarito me ha dicho que estabas ansiosa por participar, ¿es eso cierto?
- ¡Totalmente! Siempre he querido venir a demostrar lo mejor de mí. Sea cuál sea el precio y el resultado.
- ¡Se nota! Sobre todo si tenemos en cuenta tu resultado en la prueba de los Vigilantes. ¡Un 11! Esa es una puntuación muy alta.
- ¡Sí!- Me río. Aunque podría estar mejor. Pero la verdad es que no me quejo. Un 11 está verdaderamente bien.
- ¿Puedo preguntarte, por qué eres tan sexy?- Todos se ríen.
- ¿Sexy? Bueno yo más bien diría guapita, pero sexy… No sé bueno, casi es mejor que se lo preguntes a otro.- Se vuelven a reír. Les gusto.
- ¡Fíjate en cómo gustas a la gente! Y no sólo eso, he de confesarte que incluso a mí me gustas, y ¡eso es difícil!- Se ríe.- Incluso me estoy enamorando un poco de ti… ¡Es broma, es broma! Pero llegó la hora de hablar de los amores. ¿Es verdad tu relación con Sam, el chico del distrito 7?- Tenso todo mi cuerpo.
- Absolutamente no, yo no siento nada por ese chico y tampoco sé lo que siente él por mí, es más me da igual.
- O sea que ese chico no te gusta nada, todo lo contrario.
- Exacto, es más, tiene un ego tan grande que no le va a caber ni en la Arena.
- ¡Vaya! Sí que no te gusta. Bueno se nos ha agotado el tiempo. ¡Muchas gracias!
Me voy del escenario, es el turno de Ruber, pero no me puedo concentrar en su conversación por estar dándole vueltas a lo de Sam. Cada vez lo odio más. De repente oigo que le pregunta a Ruber sobre sus amores:
- Todas las chicas piensan que eres un bombón.- Todos ríen y oye hasta algún silbido.- Pero dime, ¿tú tienes algún amor?
- Sí, la verdad es que sí. Y es muy especial para mí.
- ¿Nos podrías decir quién es la afortunada?- Ruber niega con la cabeza.- Al menos dinos, ¿ella lo sabe?
- Sí. Estoy completamente seguro de que lo sabe y sabe que la quiero.
Dejo de escuchar. Me estoy empezando a encontrar aturdida. Turno de Sam. Su primera pregunta: su amor por mí y cómo se dio cuenta de que estaba enamorado. Su respuesta: ‘El día del desfile de tributos, ella iba tan sexy y deslumbrante que casi me da un ataque al corazón, iba un poco provocativa y eso me encantó, me encanta todo de ella.’
No te encantará tanto en cuanto te de la paliza de tu vida, pienso. Me levanto y salgo corriendo a buscarlo. Va a morir. Incluso antes de llegar a la Arena.
Lo agarro por la espalda y le empujo contra la pared, colocando mi antebrazo en su cuello, tratando de ahogarle. Su rostro no muestra expresión alguna. Sus ojos color miel tienen hasta un destello de luz. Igual está feliz y todo el cabrón de él.
- ¡¿Pero a ti que coño te pasa, gilipollas?!- Le grito.
- A mi nada, preciosa. – Me contesta. Eso me molesta aún más. A mí ningún memo me llama gilipollas.
- ¡Cállate imbécil!- Le pego un tortazo. Y continúo gritándole.- Eres un hijo de puta que solo quiere joderme la vida, insolente, en la Arena a la mínima de cambio romperé la alianza y te atravesaré.- Le amenazo. Él intenta zafarse, pero eso sólo le sirve para que le prima todavía más el cuello. Ojalá se ahogue de una maldita vez y me quito el trabajo de la Arena hoy mismo.- ¿¡A dónde te crees que vas?! De aquí tú no te mueves hasta que me expliques por qué eres tan gilipoll…- Y me estampa un beso en toda la boca.
No me lo esperaba. Es me produce un ligero temblor. Me desconcierta que se haya atrevido a hacer eso. Lo odio. Odio que haga eso y odio que sea él el que me haya besado después de esa noche con Ruber. Siento que me empiezo a poner roja. Me giro y veo a Ruber estupefacto. Me quedo en el sitio. ¿Y ahora qué? Va a pensar que soy una… no quiero ni pensarlo. A saber desde qué parte estuvo viéndolo todo y qué pensará.
En ese momento pasa caminando rápido a mi lado y me aparta ligeramente.
- Será hijo de puta…- Oigo que susurra cuando pasa a mi lado.
Va a por Sam.
- Buenos días.- Susurro.
- Buenos días, amor.
- ¿En qué piensas?
- En lo que ha pasado.- Me pongo tensa.
- ¿Es que ha sido malo?
- ¿Qué? ¡No! Ha sido maravilloso, pero…- La temida palabra. Suspiro. No todo podía ser tan perfecto.- Me preocupa…
- ¿Te preocupa? No seas tonto en una vez no creo que…
- No, eso no. Bueno, en parte, pero no me refiero a eso. Es…¿por qué te has hecho eso?- Ya me lo temía.- Es peligroso…
- Lo sé.- Suspiro.- De todas formas, ¿qué te pasa a ti en la espalda?
- ¿Eh?
- La venda.- Le indico.
- Ah, eso…un… pequeño corte que me hice ayer en la prueba.- Está mintiendo. Se sienta.
- Eso es…- Tocan a la puerta. Los dos nos giramos bruscamente. Ruber se tira al suelo y yo meto su ropa bajo la cama. De repente se abre la puerta y entra Diamond.
- ¿¡Pero esto qué es?! ¿¡Es que SIEMPRE vais a llegar tarde a todo?! ¡Venga prepárate rápido!- Chilla. Se queda quieta.- ¿Has visto a Ruber?- Niego con la cabeza.- ¡Pues si lo ves dile que como no baje ya lo mato! ¡Llevo buscándole horas!- Se va taconeando por la puerta. Oigo a Ruber reírse, yo dejo escapar un suspiro de alivio y también me río.
- Está histérica por las entrevistas.- Aparece detrás de la cama con su ropa en la mano.
- Yo creo que siempre está histérica. – Corroboro.- Será mejor que te vayas. Le digo mientras lo empujo por la puerta.- Lugo nos vemos.- Y me pongo de puntillas para darle un efímero beso en los labios.
Bajo a desayunar y me acabo el desayuno a prisa y corriendo. Tengo que reunirme con Jet para trabajar mi personalidad. En conclusión, tengo que ser inocente, pero guerrera, dejar claro que voy a por todas. Me dice que mientras yo me esté preparando dedicará su sesión a Ruber, no quiere que nos encontremos hasta las entrevistas y me deja caer que ya ha comunicado a Sam su decisión de que se una a nuestro grupo en la Arena. Gruño y me voy de la sala.
Entro en mi cuarto y aparece mi equipo de preparación, que me llevan a vestirme y arreglarme para las entrevistas de esta noche con Asthor Flickerman.
Después de un montón de baños, cremas, arreglos de pelo y maquillaje aparece Taylor con su sonrisa encantadora.
- ¿Preparada para brillar?
- Estoy en tus manos.- Contesto.
- Cierra los ojos y no los abras hasta que yo te lo indique.
Le hago caso. Noto la suavidad de la seda de un vestido deslizarse por mi cuerpo. El sonido de una cremallera. Pesa un poco. Unas manos en mis pies ayudándome a calzar unos zapatos altísimos. Unas manos sobre mi cabello. Me agarra por los hombres y me conduce a algún sitio.
- Abre los ojos.- Lo hago.
- Vaya.- Es apenas lo único que puedo decir.
Es un vestido morado corto, muy corto, un poco más por debajo del culo, pero no tengo de qué preocuparme, esa parte es de seda, pero por encima de ella caen unas telas, en una especie de velo, también morado, abiertas por delante, de forma que solo cubren los lateras y la parte trasera de mi cuerpo. En el escote, palabra de honor, hay unos brillantes. Mis zapatos son negros, con unos pinchos dorados en la parte de atrás y la suela y el tacón son también dorados. Y en mi pelo, una tiara con rubíes.
Taylor se inclina sobre mi hombro y me susurra al oído:
- Ahora sal ahí a conquistarles. Sé tu misma.
- ¿Borde?
- Tú no eres así. Sé encantadora, esa niña vulnerable, pero con tu propio toque sexy.- Se me hace un nudo en la garganta. No sé que decir.- Sé tu misma.
Mientras esperamos a las entrevistas me reúno con Ruber que va vestido con unos pantalones negros ajustados, con una americana a juego también ajustada (de la que sólo tiene abrochado el botón del medio y le da un aspecto muy sexy) con rubíes en los puños, una camisa blanca y su tupé, esta vez peinado. Me sonríe. Pero apenas hay tiempo para hablar soy la primera en salir. Doy una vuelta sobre mí misma para que vea el vuelo del vestido y a mitad del giro veo a Sam. Mirándome. Va vestido con unos pantalones azul marino a juego con su americana y una camisa blanca. Cuando acabo el giro sonrío a Ruber y oigo mi nombre: Diana Miller.
Subo al escenario con una gran sonrisa, me acerco a Asthor que me indica que tome asiento.
- Vaya Diana, ¡estás preciosa!
- ¡Muchas gracias!
- Y dime, ¿cómo ha sido tu vida hasta llegar aquí?- Me quedo en silencio. Golpe bajo. Me giro a mirar al público y veo los ojos de Taylor en la grada. Asiente.
- Bueno, ha sido un camino… digamos, duro. He sufrido muchas cosas de las que no quiero a hablar pero siempre he tenido a esa persona especial a mi lado, apoyándome.
- Y esa persona especial… me puedo imaginar que es ¿Ruber?
- Sí, Ruber, exacto.
- Un pajarito me ha dicho que estabas ansiosa por participar, ¿es eso cierto?
- ¡Totalmente! Siempre he querido venir a demostrar lo mejor de mí. Sea cuál sea el precio y el resultado.
- ¡Se nota! Sobre todo si tenemos en cuenta tu resultado en la prueba de los Vigilantes. ¡Un 11! Esa es una puntuación muy alta.
- ¡Sí!- Me río. Aunque podría estar mejor. Pero la verdad es que no me quejo. Un 11 está verdaderamente bien.
- ¿Puedo preguntarte, por qué eres tan sexy?- Todos se ríen.
- ¿Sexy? Bueno yo más bien diría guapita, pero sexy… No sé bueno, casi es mejor que se lo preguntes a otro.- Se vuelven a reír. Les gusto.
- ¡Fíjate en cómo gustas a la gente! Y no sólo eso, he de confesarte que incluso a mí me gustas, y ¡eso es difícil!- Se ríe.- Incluso me estoy enamorando un poco de ti… ¡Es broma, es broma! Pero llegó la hora de hablar de los amores. ¿Es verdad tu relación con Sam, el chico del distrito 7?- Tenso todo mi cuerpo.
- Absolutamente no, yo no siento nada por ese chico y tampoco sé lo que siente él por mí, es más me da igual.
- O sea que ese chico no te gusta nada, todo lo contrario.
- Exacto, es más, tiene un ego tan grande que no le va a caber ni en la Arena.
- ¡Vaya! Sí que no te gusta. Bueno se nos ha agotado el tiempo. ¡Muchas gracias!
Me voy del escenario, es el turno de Ruber, pero no me puedo concentrar en su conversación por estar dándole vueltas a lo de Sam. Cada vez lo odio más. De repente oigo que le pregunta a Ruber sobre sus amores:
- Todas las chicas piensan que eres un bombón.- Todos ríen y oye hasta algún silbido.- Pero dime, ¿tú tienes algún amor?
- Sí, la verdad es que sí. Y es muy especial para mí.
- ¿Nos podrías decir quién es la afortunada?- Ruber niega con la cabeza.- Al menos dinos, ¿ella lo sabe?
- Sí. Estoy completamente seguro de que lo sabe y sabe que la quiero.
Dejo de escuchar. Me estoy empezando a encontrar aturdida. Turno de Sam. Su primera pregunta: su amor por mí y cómo se dio cuenta de que estaba enamorado. Su respuesta: ‘El día del desfile de tributos, ella iba tan sexy y deslumbrante que casi me da un ataque al corazón, iba un poco provocativa y eso me encantó, me encanta todo de ella.’
No te encantará tanto en cuanto te de la paliza de tu vida, pienso. Me levanto y salgo corriendo a buscarlo. Va a morir. Incluso antes de llegar a la Arena.
Lo agarro por la espalda y le empujo contra la pared, colocando mi antebrazo en su cuello, tratando de ahogarle. Su rostro no muestra expresión alguna. Sus ojos color miel tienen hasta un destello de luz. Igual está feliz y todo el cabrón de él.
- ¡¿Pero a ti que coño te pasa, gilipollas?!- Le grito.
- A mi nada, preciosa. – Me contesta. Eso me molesta aún más. A mí ningún memo me llama gilipollas.
- ¡Cállate imbécil!- Le pego un tortazo. Y continúo gritándole.- Eres un hijo de puta que solo quiere joderme la vida, insolente, en la Arena a la mínima de cambio romperé la alianza y te atravesaré.- Le amenazo. Él intenta zafarse, pero eso sólo le sirve para que le prima todavía más el cuello. Ojalá se ahogue de una maldita vez y me quito el trabajo de la Arena hoy mismo.- ¿¡A dónde te crees que vas?! De aquí tú no te mueves hasta que me expliques por qué eres tan gilipoll…- Y me estampa un beso en toda la boca.
No me lo esperaba. Es me produce un ligero temblor. Me desconcierta que se haya atrevido a hacer eso. Lo odio. Odio que haga eso y odio que sea él el que me haya besado después de esa noche con Ruber. Siento que me empiezo a poner roja. Me giro y veo a Ruber estupefacto. Me quedo en el sitio. ¿Y ahora qué? Va a pensar que soy una… no quiero ni pensarlo. A saber desde qué parte estuvo viéndolo todo y qué pensará.
En ese momento pasa caminando rápido a mi lado y me aparta ligeramente.
- Será hijo de puta…- Oigo que susurra cuando pasa a mi lado.
Va a por Sam.
lunes, 24 de diciembre de 2012
Capítulo 13 (Sam)
Me despierto con una sonrisa en la boca después de soñar una y otra vez con mil formas de matar a Ruber.
Antes de que pueda ir al baño, entra Laffy diciéndome que me de mucha prisa.
Desayuno lo más rápido posible, y después aparece mi equipo de preparación para prepararme para las entrevistas con Ashtor Flickerman.
Mientras me preparan, aparece Cleverck para decirme que el Distrito 1 me quiere en su equipo, y naturalmente acepto.
Después de todos los mejunjes que me echan aparece Afrodita con mi ropa, un pantalón azul marino con una camisa blanca y una americana azul marino también.
Me lo pongo y me voy con Cleverck a trabajar en mi personalidad.
Después de estar dos horas decidimos que tendré un enfoque divertido y sexy, cosa que siempre he sido, aunque lo de sexy no lo tengo muy claro.
Me presento puntual para las entrevistas y veo a Diana, simplemente despampanante con Me despierto con una sonrisa en la boca después de soñar una y otra vez con mil formas de matar a Ruber.
Antes de que pueda ir al baño, entra Laffy diciéndome que me de mucha prisa.
Desayuno lo más rápido posible, y después aparece mi equipo de preparación para prepararme para las entrevistas con Ashtor Flickerman.
Mientras me preparan, aparece Cleverck para decirme que el Distrito 1 me quiere en su euqipo, y naturalmente acepto.
Después de todos los mejunjes que me echan aparece Afrodita con mi ropa, un pantalón azul marino con una camisa blanca y una americana azul marino también.
Me lo pongo y me voy con Cleverck a trabajar en mi personalidad.
Después de estar dos horas decidimos que tendré un enfoque divertido y sexy, cosa que siempre he sido, aunque lo de sexy no lo tengo muy claro.
Me presento puntual para las entrevistas y veo a Diana, simplemente despampanante con un vestido morado corto, muy corto, un poco más por debajo del culo, un vestido morado corto, esa parte es de seda, pero por encima de ella caen unas telas, en una especie de velo, también morado, abiertas por delante, de forma que solo cubren los lateras y la parte trasera de su cuerpo. En el escote, palabra de honor, hay unos brillantes. Sus zapatos son negros, con unos pinchos dorados en la parte de atrás y la suela y el tacón son también dorados.Y en su pelo, una tiara con rubíes.
Ruber va como yo pero en negro, y con los bordes de las mangas con incrustaciones de rubíes.
Diana sale la primera y le empiezan a preguntar sobre muchas cosas, y me sorprende la respuesta que da cuando le preguntan por los rumores de si está por mi, como yo lo estoy por ella.
Ella lo desmiente, es más dice que tengo un ego tan grande que no va a caber ni en la arena.
Se agota su tiempo y sale Ruber, no atiendo muco a su entrevista porque lo odio.
Pasa el tiempo y salgo yo, y lo primero que me preguntan es por mi amor por Diana y cómo supe que me enamoré, yo respondí:
-Pues fue el día del desfile de tributos, ella iba tan sexy y deslumbrante que casi me da un ataque al corazón, iba un poco provocativa y eso me encantó, me encanta todo de ella.
Se agota mi tiempo y me voy.
Al salir noto que me cojen por la espalda y me empotran contra la pared, me gira y me pone el antebrazo en el cuello, inmovilizándome.
Es Diana, y me fijo en sus ojos azules como el cielo y puedo detectar el odio que destilan.
-¡¿Pero a ti que coño te pasa, gilipollas?!
-A mi nada, preciosa.
-Cállate imbécil- me pega un tortazo.-Eres un hijo de puta que solo quiere joderme la vida, insolente, en la arena a la mínima de cambio romperé la alianza y te atravesaré
Intento zafarme de su agarre pero ella me oprime con más fuerza
-¿A dónde te crees qué vas?De aquí no te mueves hasta que me expliques por qué eres tan gilipoll...-la callo con un beso y ella tiembla levemente, me separo y la dejo atrás muy desconcertada y con las mejillas de un color rojizo.
Antes de que pueda ir al baño, entra Laffy diciéndome que me de mucha prisa.
Desayuno lo más rápido posible, y después aparece mi equipo de preparación para prepararme para las entrevistas con Ashtor Flickerman.
Mientras me preparan, aparece Cleverck para decirme que el Distrito 1 me quiere en su equipo, y naturalmente acepto.
Después de todos los mejunjes que me echan aparece Afrodita con mi ropa, un pantalón azul marino con una camisa blanca y una americana azul marino también.
Me lo pongo y me voy con Cleverck a trabajar en mi personalidad.
Después de estar dos horas decidimos que tendré un enfoque divertido y sexy, cosa que siempre he sido, aunque lo de sexy no lo tengo muy claro.
Me presento puntual para las entrevistas y veo a Diana, simplemente despampanante con Me despierto con una sonrisa en la boca después de soñar una y otra vez con mil formas de matar a Ruber.
Antes de que pueda ir al baño, entra Laffy diciéndome que me de mucha prisa.
Desayuno lo más rápido posible, y después aparece mi equipo de preparación para prepararme para las entrevistas con Ashtor Flickerman.
Mientras me preparan, aparece Cleverck para decirme que el Distrito 1 me quiere en su euqipo, y naturalmente acepto.
Después de todos los mejunjes que me echan aparece Afrodita con mi ropa, un pantalón azul marino con una camisa blanca y una americana azul marino también.
Me lo pongo y me voy con Cleverck a trabajar en mi personalidad.
Después de estar dos horas decidimos que tendré un enfoque divertido y sexy, cosa que siempre he sido, aunque lo de sexy no lo tengo muy claro.
Me presento puntual para las entrevistas y veo a Diana, simplemente despampanante con un vestido morado corto, muy corto, un poco más por debajo del culo, un vestido morado corto, esa parte es de seda, pero por encima de ella caen unas telas, en una especie de velo, también morado, abiertas por delante, de forma que solo cubren los lateras y la parte trasera de su cuerpo. En el escote, palabra de honor, hay unos brillantes. Sus zapatos son negros, con unos pinchos dorados en la parte de atrás y la suela y el tacón son también dorados.Y en su pelo, una tiara con rubíes.
Ruber va como yo pero en negro, y con los bordes de las mangas con incrustaciones de rubíes.
Diana sale la primera y le empiezan a preguntar sobre muchas cosas, y me sorprende la respuesta que da cuando le preguntan por los rumores de si está por mi, como yo lo estoy por ella.
Ella lo desmiente, es más dice que tengo un ego tan grande que no va a caber ni en la arena.
Se agota su tiempo y sale Ruber, no atiendo muco a su entrevista porque lo odio.
Pasa el tiempo y salgo yo, y lo primero que me preguntan es por mi amor por Diana y cómo supe que me enamoré, yo respondí:
-Pues fue el día del desfile de tributos, ella iba tan sexy y deslumbrante que casi me da un ataque al corazón, iba un poco provocativa y eso me encantó, me encanta todo de ella.
Se agota mi tiempo y me voy.
Al salir noto que me cojen por la espalda y me empotran contra la pared, me gira y me pone el antebrazo en el cuello, inmovilizándome.
Es Diana, y me fijo en sus ojos azules como el cielo y puedo detectar el odio que destilan.
-¡¿Pero a ti que coño te pasa, gilipollas?!
-A mi nada, preciosa.
-Cállate imbécil- me pega un tortazo.-Eres un hijo de puta que solo quiere joderme la vida, insolente, en la arena a la mínima de cambio romperé la alianza y te atravesaré
Intento zafarme de su agarre pero ella me oprime con más fuerza
-¿A dónde te crees qué vas?De aquí no te mueves hasta que me expliques por qué eres tan gilipoll...-la callo con un beso y ella tiembla levemente, me separo y la dejo atrás muy desconcertada y con las mejillas de un color rojizo.
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