Blog hecho por y para Tributos

Queridos Tributos, en este blog se subirá información sobre Los Juegos Del Hambre, En Llamas y Sinsajo (The Hunger Games, Catching Fire and Mockingjay); también se subirá semanalmente dos capítulos de nuestra historia de Los Juegos Del Hambre, uno el lunes y otro el viernes, si en una semana no subimos ninguno, la semana siguiente subiremos cuatro capítulos, no tengáis miedo de comentar que nos hace mucha ilusión que comentéis, muchas gracias y que os guste el blog ;))

lunes, 14 de enero de 2013

Capítulo 19 (Sam)

Veo que Amanda tiene una lanza clavada en la espalda y se la saco, Globber tiene un cuchillo en la pierna, que se lo saca Ruber, Diana observa horrorizada. Yo tengo algunas dotes de médico ya que mi madre es enfermera en el Distrito 7 y a veces la ayudo en el hospital cuando no tengo nada que hacer.
Abro el botiquín y le paso a Ruber uno de los desinfectantes y vendas, y él me lo agradece. Yo curo a Amanda y veo que la herida es leve, y me fijo en que tiene quemaduras en los brazos y piernas y le unto una pomada para las quemaduras. Le vendo la herida de la espalda y mando a Diana a buscar agua, y a Ruber también, lo está haciendo mal y eso me estresa, aunque les hablo con la mayor calma posible.

Sigo mi trabajo con Globber y veo que él también tiene quemaduras y me paro a pensar si ha habido un incendio. Termino de curarlo y llegan Diana y Ruber con las cinco cantimploras llenas hasta arriba.
Amanda se despierta y yo le doy unas pastillas para el dolor, ella no pregunta y se las traga. Globber se despierta y Diana se encarga de darle ella las pastillas. Ruber la ayuda y me crispo de celos, aunque me relajo.

Cuando ya pasó lo malo nos sentamos los cinco en círculo y digo:
-Amanda, Globber, ¿podéis decirnos lo que os pasó?
-Acabábamos de salir de la Cornucopia cuando los tributos del 4 nos atacaron, uno de ellos nos saqueó las mochilas y solo nos dejó las cantimploras, y el otro me clavó a mi el cuchillo en la pierna y a Amanda la lanza en la espalda- respondió Globber un poco decaído.
-¿Y esas quemaduras a qué se deben?- pregunta Diana curiosa.
-Hubo un incendio y tuvimos que escapar, y llegamos aquí y nos desmayamos- dice Amanda.
-Bueno lo importante es que ya estáis bien y os hemos encontrado-responde Ruber.

Después de mirar cuanta comida nos queda, decido que Diana y Ruber se queden con Amanda y Globber para hacer un fuego y para cuidarlos, mientras yo voy a intentar cazar.
Camino durante u buen rato y cazo tres conejos, un ganso muy grande y un par de ardillas.
Vuelvo, y me pongo a despellejar todo y a destriparlo, lo asamos al fuego y lo que sobra lo guardamos en unas hojas muy grandes que son de eucalipto, he de decir que en mi vida había visto hojas de eucalipto tan grande. Apagamos bien el fuego y nos echamos a dormir, Diana duerme con Ruber en su saco, Amanda y Globber en el mío y yo a la intemperie.

Después de bastante tiempo durmiendo, oigo unos chasquidos como metálicos y están muy cerca.
Despierto a los demás y recogemos todo. Caminamos un buen rato y Ruber, que está a la cabeza, se da la vuelta y empieza a corre, todos corren me nos yo que no se lo que pasa. Y por fin lo veo, son unos escarabajos gigantescos, de metal, con unas pinzas bucales que acojonan de nada más verlas.

Oigo un grito y veo el cuerpo de una tributo en el suelo, con el estómago abierta y las tripas por fuera, es asqueroso, a si qué me doy la vuelta, vomito, y me voy corriendo.

Tardamos mucho tiempo en despistarlos, pero cuando lo hacemos amanece.

Ruber está histérico y empieza a despotricar contra mi:
-¡¡¡¡Esto es culpa tuya por hacernos ir a investigar que era eso!!!!
-Primero, no me alces la voz, segundo, la culpa no es mía, eso eran mutos y si no os hubiera despertado probablemente ahora estaríamos muertos.

Empezamos a gritarnos obscenidades y antes de que nos peguemos Diana nos separa.

Yo me voy a cazar y regreso cuando está anocheciendo, mucho más calmado y con más comida.

Cenamos, y nos echamos a dormir, y yo me pongo a pensar en la muerte de Daphne y empiezo a sollozar pensando que yo podría haberla salvado. Diana me oye y se levanta y me dice:
-Tengo que contarte una cosa, ven conmigo.
Nos sumergimos en el bosque y ella me dice:
-Verás, es sobre la muerte de Daphne.
-¿Qué?, ¿qué pasa?
-Pues verás no se como decir esto...- se muerde el labio y se tira del pelo- yo la maté.
Yo siento que me mareo y pongo los ojos en blanco, empiezo a llorar e insulto a Diana.
-Ha sido en defensa propia, ella había atacado a Ruber y venía a por mi, lo siento mucho, si lo hubiera sabido no lo hubiera hecho, pero...
-No hay pero que valga-la corto tajante-, la has matado y eso es lo único que se, ahora mismo me vuelvo a por mis cosas y me voy solo.
-No por favor no te marches, sin ti correríamos más peligro, se de sobra que el bosque es tu elemento y yo no estoy acostumbrada a él, perdóname.
Yo la aparto de mi camino, me voy corriendo y llego a donde los demás. Cojo mi mochila, mi arco, mi carcaj y mis hachas y me voy.

Vago sin rumbo hasta que me caigo por un pozo y noto un dolor punzante en la pierna, me quedo quieto en el sitio, sollozando, esperando que Diana venga a buscarme para disculparme con ella por haber sido tan borde y poco comprensivo.

viernes, 11 de enero de 2013

Capítulo 18 (Diana)

Mierda. Se me ha olvidado coger una mochila con provisiones. Estúpida. 
Divago sin rumbo fijo, sólo sé que debo encontrar cuanto antes a Ruber, pero no sé dónde. 
Debo de llevar casi dos horas caminando cunado, de repente, oigo unos gritos a mi lado. Gritos de horror. No conozco la voz, o eso creo, hay matiz que me resulta extrañamente familiar. Corro en dirección a la voz. Pero, antes de llegar, algo dentro de mí me dice que me esconda, y lo hago. Justo a tiempo para ver, horrorizada y conteniendo un grito que se me acercaba peligrosamente a la garganta, a Ruber. En el suelo. Ensangrentado. Tiene la cara llena de magulladuras. Con un corte de hacha en la espalda. Le rodean tributos de 3 distritos. Observo cómo, lentamente, uno de los chicos levanta su espada. En ese momento, cojo un shuriken y, desde mi escondite, se lo lanzo. Pleno. Le he dado en el ojo. El chico aúlla y se retuerce de dolor. El desconcierto de los demás me da el tiempo que necesito para sacar mis espadas y abalanzarme sobre ellos. No tienen apenas tiempo de reacción cuando le clavo una espada a una chica en el corazón, a otro le arranco un brazo y el resto se va corriendo. Tan sólo me queda el chico al que le lancé el shuriken. El cuál estaba con una maza de cadena en la mano. 
- ¿Qué haces?- Le digo, tranquila. Se gira a mirarme y suelta la maza. 
- Na…na…nnada.-Tartamudea. Me acerco más a él.- Lo siento. Por favor, no me mates…- Suplica, entre susurros. Yo aprieto la mandíbula. Cierro los ojos y me concentro. Noto el peso de la espada en mi mano. Pienso que él estaba a punto de matar a Ruber. Me obligo a alzar la mano. Y dejo que el peso de la espada caiga sobre su cuello. Un grito antes de desvanecerse por completo.- ¡NOOOO! 
Silencio. Uno, dos, tres chasquidos. Tan sólo oigo sollozar a Ruber. 
Me acerco a examinar sus heridas y noto un pequeño mareo, son leves, pero hay mucha sangre. Recojo su mochila y sus armas y después lo agarro por los hombros y llevo como puedo hasta un pequeño claro no muy lejos de dónde nos encontrábamos. Allí lo recuesto en el suelo no sin antes algún que otro gemido. A mí me rugen las tripas. Arranco como puedo la tela que cuelga de la espalda e intento taponar la raja que tiene, cuando, limpiando un poco descubro un tatuaje. Sobre el omóplato. Donde antes tenía la venda. Es un código, de 5 barras, debajo de cada una hay escrito un número: 18513. Día 18, mes 5, año 4013. Es el día en que nos conocimos. Esto sí que es peligroso. Lo tapo tan rápido y suave como puedo para taponar la herida y evitar que las cámaras lo vean. Noto un leve temblor proveniente de Ruber. Me doy cuenta que se acaba de desmayar. Por una parte, mejor. Le arranco el resto de telas del los glúteos y hago un torniquete como puedo. 
Miro en su mochila, pero tan sólo veo unas galletitas saladas, cecina y agua. No hay medicamentos. Tampoco puedo permitirme comer ni beber nada. Todavía no. Tendría que ir a buscar comida, pero no quiero volver a dejar a Ruber solo. 
Se me cae una lágrima que resbala suavemente por mi mejilla. Y me permito el lujo de acostarme junto a Ruber, acercar mi cara a la suya, y dejar caer alguna lágrima más. Lloro por nada. Pero también lloro por todo. 
Después de un buen rato oigo unos pasos y me dispongo a sacar las espadas cuando me doy cuenta de que se trata de Sam. Me vuelvo a recostar. Sam se acerca y me deja un botiquín. Se fija en las heridas de Sam y se aleja. 
Me levanto, recojo el botiquín y se lo agradezco a Sam en mi mente. 
Me coloco sobre la herida en el omóplato, de forma que no quede expuesto a las cámaras y se la limpio suave y cuidadosamente. Después, lo recubro una venda. Me dirijo a curar la herida en glúteo. Me da un poco de coraje y esto provoca que me sonroje. Sacudo la cabeza y repito el mismo proceso. El maltrecho torniquete logró su propósito. Ruber ya no sangra. 
Me acerco a Ruber, le curo un poco las magulladuras de la cara y le limpio el sudor de la frente. Le doy un pequeño beso y me voy a buscar a Sam. 
- No se qué hubiera hecho sin el botiquín, pero te quiero advertir de algo.- Le digo, mientras me coloco cerca suyo, en su misma posición, mirando al frente. Él se gira y me mira extrañado. 
- ¿De qué? 
- De que si le tocas un solo pelo a Ruber sufrirás una muerte lenta y lo más dolorosa posible.- Observo impasible su rostro de sorpresa.- Ah, y no te pienses que porque haya aceptado tu ayuda, me has dejado de caer mal, ándate con ojo, Sam.- Le digo, sin alzar un ápice la voz y me voy. Lo dejo allí solo. 
De vuelta al claro Ruber ya se ha incorporado. Se encuentra mejor y se queja de mis vendajes, bromeando. Está algo incómodo. 
Cuando Sam regresa, recogemos nuestras cosas y vamos a buscar a los tributos del 2. No aparecen por ningún lado y ya está comenzando a anochecer. 
Mientras Ruber y Sam reúnen la comida de la Cornucopia yo voy a ver si cazo algo. 
El bosque está muy tranquilo. Dudo mucho que haya algún animal, y además ya es tarde. Así que recojo algunas bayas y frutas que reconozco de cuando estuve en la sección de frutos comestibles. 
Regreso junto a ellos, en total tenemos 6 piezas de fruta, docena y media de bayas (recogido todo por mí) algunas galletitas saladas, cecina, agua y fruta seca. 
Yo me llevo a la boca dos piezas de frutas y unas cuantas bayas. Doy un trago al agua y decidimos guardar el resto para después. Comemos todos en silencio. 
A la hora de dormir nos damos cuenta de que tan sólo hay dos sacos, el de Ruber y el de Sam. Decido dormir en el mismo que Ruber, por supuesto. A Sam se le nota un poco crispado con esta decisión pero se limita a callar, como ni pasase nada. 
Nos tumbamos y me acurruco junto a Ruber. Estoy helada. Él me abraza y nos sentamos todos a esperar ver en el cielo la cara de los muertos. 
Entre ellos reconozco los dos que maté cuando estaban atacando a Ruber: el chico del ojo, del distrito 12 y la chica del 4. También puedo ver al chico que me atacó en la Cornucopia y me quedo con la boca abierta cuando sale la tributo del 7. No puede ser. No, no, no, no, no. Miro a Sam. Está sollozando. 
- Oye, tío, lo siento mucho.- Oigo que le dice Ruber. Yo me quedo muda. Creo que me estoy empezando a poner blanca. 
- Lo siento.- Mi voz es apenas un susurro. 
Sam sigue llorando hasta que su respiración se vuelve más pesada y tranquila. Han muerto 12 tributos en total. Quedamos 10. 
- ¿Qué es lo que pasa?- Me pregunta Ruber. 
- Mierda. 
- ¿Qué has hecho?- Me insiste. Siento que me voy a desmayar. 
- Es que yo…yo he matado a la compañera de Sam.- Ruber se queda a cuadros y me mira con cara interrogante.- Me estaba atacando cuando intentaba salir de la Cornucopia, me estaba lanzando flechas y yo…- Se me quiebra la voz. Soy incapaz de continuar. 
- Shh. No pasa nada.- Me susurra, tratando de tranquilizarme.- Tarde o temprano iba a acabar muriendo. Era demasiado débil. 
- Pero yo preferiría que, al menos hubiera tardado más, que no hubiera sido a mis manos. 
- Lo hiciste en defensa propia. Era tu vida o la de ella. Y si hubieras sido tú en lugar de ella. Ninguno de los tres estaríamos vivos ahora. 
Me quedo reflexionando sobre esto hasta que me duermo por el cansancio y acunada por el vaivén del pecho de Ruber. 
Por la mañana, en cuanto abro los ojos veo que está todo nevado. Me inunda la alegría. 
- ¡Es nieve!- Exclamo mientras salto del saco de dormir y despierto a Ruber. Me dedica una sonrisa encantadora. Veo en sus ojos que él también se alegra de que, por lo menos, el paisaje hubiera cambiado.- ¡¡NIEVE!! 
- Es increíble, ¿verdad?- Se levanta y se acerca a mí. Yo le doy la espalda y noto cómo me agarra por la cintura, acercando mi cuerpo al suyo. Coloca si cabeza en mi hombro y me dedica suaves besos en el cuello que provocan que todo mi ser tiemble. 
- Será mejor que esperemos a que ‘ese’ se despierte.- Digo marcando la palabra ese. 
Volvemos a acurrucarnos en el saco, pero esta vez, sentados. Una vez que se despierta Sam lo mira todo con curiosidad, sorprendido, se le nota que nunca había visto nieve. Yo adopto actitud pasiva y me muestro indiferente a su sorpresa, aunque dentro de mí estaba celebrándolo. A lo mejor, con el frío, no sobrevive y ya no tengo necesidad de matarlo. 
Desayuno un poco de fruta y nos vamos y buscar a Amanda y Globber. Camino distraída. A pesar de la emoción de la nieve mi mente no para de darle vueltas a lo de la compañera de Sam. 
Caminamos en silencio hasta que notamos un ruido a nuestras espaldas, de repente un chico salta sobre Sam y este en seguida le corta la cabeza, en un pestañeo. No quiero acercarme a ver la cara del chico. Roer se da la vuelta y aprieta la mandíbula. Por lo que puedo ver debía tener unos 15 años, rubio. Su cabeza separada de su cuerpo. Me entra un escalofrío y me abrazo a Ruber, que me aprieta fuerte contra él. Sé lo que está pensando. Su hermano pequeño. Muerto. De la misma forma. Agentes de la Paz. Incumplir leyes. No es algo que combine muy bien. 
De todas formas, seguimos caminando, sin hablar, distantes. Mi mente tiene tantos pensamientos entremezclados que creo que me va a explotar justo cuando encontramos a Globber y a Amanda gravemente heridos. 

jueves, 10 de enero de 2013

Agradecimientos

Quiero agradecer al escritor del blog  Paseo por la eternidad que me haya nominado a los 15 mejores blogs y aquí os dejo su enlace, mañana intentaré subir yo lo de mis premios a los 15 mejores blogs ;)

http://pasadopresenteyeternidad.blogspot.com.es/

lunes, 7 de enero de 2013

Capítulo 17 (Sam)

Consigo todo lo que necesito, las dos hachas, el arco y las flechas, cojo una mochila negra y me voy corriendo hacia el bosque.
Una vez bien lejos, me detengo a mirar lo que hay en la mochila; hay fruta seca, una cantimplora llena de agua (3 litros), cecina, cerillas, un saco de dormir y un botiquín. Lo recojo todo y me voy a buscar a Ruber y a Diana.

Los encuentro después de, ¿ 3 horas?, ella esta muerta de hambre y él, oh dios, él está desmayado y herido, pero no de gravedad y ella llora por su estado. Tiene una raja en la espalda, cerca de un tatuaje de un código de barras que trae escrito debajo 18513, un número debajo de cada barra,que no se lo que significa.
Yo le dejo a diana el botiquín y me fijo también que Ruber tiene una herida cerca del glúteo, a si que dejo a Diana sola mientras lo cura y cunado ya lo curó viene a buscarme.
-No se que hubiera hecho sin el botiquín, pero te quiero advertir de algo.
-¿De qué?
-De que si le tocas un solo pelo a Ruber sufrirás una muerte lenta y lo más dolorosa posible. Ah, y no te pienses que porque haya aceptado tu ayuda, me has dejado de caer mal, ándate con ojo, Sam.
Al pronunciar mi nombre noto una cierta nota de asco, y lo dice como si me estuviera escupiendo, pero hago caso omiso. Ruber ya se ha despertado y está bien, se encuentra un poco incómodo por los vendajes pero está bien, y decidimos buscar a los tributos del 2, pero no los encontramos y empieza a anochecer.
Los tres reunimos la comida que conseguimos en la Cornucopia, la que mas consiguió fue Diana, pero aún así no tenemos mucha.
Yo me como una galleta salada , de Ruber, y un trozo de manzana seca. Diana y Ruber comen sin decir nada, al igual que yo.
Preparamos los sacos de dormir, pero como solo hay dos, uno mío y otro de Ruber, Diana dormirá con Ruber. 
No digo nada, pero la idea de que duerman juntos me repatea.
Nos tumbamos y esperamos a que salga en el cielo las caras de los muertos.
Por fin sale,y veo, con mucha pena, que Daphne está entre ellos.Empiezo a sollozar un poco por no haberla ayudado, pero ahora es demasiado tarde. Oigo a Diana y a Ruber decirme que lo sienten, pero me da igual, todo me da igual.
En total han muerto 12 tributos, quedamos 10.
Yo me duermo enseguida y sueño con la muerte de Daphne.

Al día siguiente me despierto un poco entumecido, y cuando miro alrededor, veo algo que me deja sin respiración, todo está cubierto de nieve, ha nevado muchísimo. Me ha dejado sin respiración porque en el distrito 7 nunca nieva, y es impresionante.
Diana y Ruber no están tan sorprendidos, en el 1 debe de nevar en los meses de invierno, pero en el 7 siempre hay un clima cálido y nunca solemos pasar frío.

Desayunamos poco, solo para engañar al hambre, y nos vamos en busca de Amanda y Globber. A Diana la noto un poco distante esta mañana, será que ha tenido pesadillas.
De repente siento algo detrás de mi, y me giro y algo salta sobre mí, pero le corto la cabeza antes de que me haga daño y de que sepa lo que es. Cuando cae al suelo sin cabeza, veo que era un tributo, de unos 15 años, del distrito 9, creo.
Seguimos andando durante un buen rato, y por fin encontramos a Amanda y a Globber, los dos están muy malheridos.

viernes, 4 de enero de 2013

Capítulo 16 (Diana)

Lo sabe. Lo ha visto todo. Me alegro, aunque no debería. Va a pegar a Sam. La noche antes de la batalla en la Arena. 
Se le acerca, y le agarra por el cuello obligándolo a girarse de tal forma que quedan cara a cara. Un solo segundo, un instante basta para que ubre suelte el primer puñetazo que impacta en la cara de Sam. Yo me quedo ahí. Quieta. Sin saber qué hacer, como clavada en el suelo. Sam le pega una patada en la entrepierna a Ruber lo que hace que este se doble sobre sí mismo de dolor y permite a Sam zafarse fácilmente. Ruber le hace un blocaje en cuanto se recompone un poco y estampa a Sam contra el suelo, que se levanta y se dirige a darle un puñetazo a Ruber. Están así un buen rato hasta que Ruber se separa, está un instante mirando a Sam y se desmaya. En ese momento reacciono. Corro hacia él, en cuanto nota que le agarro abre los ojos. Se encuentra bien. Era fingido, aunque a mí me da que no del todo. En ese instante me giro para ver a Sam cómo se desploma también. Me acerco, no da señales de consciencia alguna. Vuelvo con Ruber y espero a que lleguen los médicos. 

En el hospital Ruber duerme, ya con los hematomas curados. Yo reposo mi cabeza sobre su pecho. Sintiendo el calor de su cuerpo y el vaivén de su respiración. Eso me reconforta. Aunque todavía tengo la cabeza hecha un lío. Se me cae una lágrima. Esto me está empezando a agobiar. Necesito aclararlo todo. Entonces me percato de que está despierto. Mirándome. Me acerco a Sam. 
Alzo la mano, pero la incertidumbre me puede. Y la venganza también. Así que en vez de pegarle, le beso. Un suave toque de la duración justa que me deja las cosas claras, que el leve temblor que me provocó antes no fue nada. Me despeja toda incertidumbre de mis sentimientos hacia él. No siento absolutamente nada hacia él. Y de paso, aprovecho a contradecirlo como él hizo antes conmigo. 
Al separarme le doy el tortazo. Igual se creía que le iba a besar, sin más. No se vaya a hacer ideas contrarias que fomenten más el maldito rumor que corre. 
- Pero, ¿pero qué haces?- Me pregunta. Está confundido. Genial. He logrado mi propósito. 
- Gilipollas, imbécil, hijo de la grandísima puta.- Empiezo a dejar escapar por la boca mis verdaderos sentimientos hacia él. Que se dé cuenta de una vez de la realidad. 
- ¿Pero qué pasa?- Insiste. Quiero que sufra un poco más. No es suficiente. Me voy a hacer la víctima. 
- ¿Pero cómo le haces eso a Ruber? ¡Te odio imbécil!- Disfruto con su cara de asombro. 
- Pero, pero…- Le doy otro tortazo que hace que se calle. No tengo ganas de aguantarlo más. 
Me voy de la habitación no sin antes dedicar una mirada a Ruber. Me duele dejarle ahí. Pero no quiero ver a ese imbécil. Me voy a reunirme con Jet. Quiere hablar. 
Durante la conversación tanto él como yo evitamos hablar del tema Ruber-Sam. Aunque sé de sobra que sospecha el motivo. Me dice con quién más ha decidido hacer una alianza y yo lo acepto. Con los tributos del 2. No pongo ninguna objeción ambos son buenos en el cuerpo a cuerpo. 
Me despido y me voy a mi habitación a ducharme para despejar la mente. Estoy tan cansada que al salir. Con solo mi ropa interior puesta. Me tumbo en la cama y me quedo dormida. Me despierta una caricia en mi pelo. Es Ruber. Ya está fuera. Le regalo mi mejor sonrisa. 
- ¡Estás mejor! No sabes qué susto me has dado… Siento mucho… 
- Tápatelo anda.- Me calla.- No quiero que nadie entre y te lo vea. 
Me quedo mirándolo. Lo dice con dolor en los ojos. De verdad que le preocupo. Pero en ellos también hay una chispa…. De algo que no puedo identificar ¿alegría?, ¿admiración? 
Ruber va vestido con unos tejanos lilas y camiseta de tirantes blanca con un dibujo en morado metálico que no logro distinguir. Yo cojo mis pantalones pitillo blancos, mi camiseta amarillo pálido con diamantes alrededor del cuello, mi americana lila y unos zapatos bajos también lilas. Me hago un moño despeinado y salgo a la habitación. Nos dirigimos juntos a la sala común. 
Allí todos están intentando hacer aliados. Nosotros ya tenemos a los nuestros. En ese momento aparece Sam. Ruber y yo nos miramos y él asiente con la cabeza. No me queda más remedio que acercarme a él. Procuraré hablar lo menos posible. A medida que me voy acercando a él le dirijo la mirada con más odio que soy capaz de poner en ese instante. En cierto modo me divierte la situación. Sam está totalmente incómodo con nosotros. No va a ser gran problema en la Arena. 
Ruber le explica que nos hemos aliado con Amanda Ievvan y Globber Sanches. Después hablamos un rato y nos despedimos. Sam se va casi corriendo y yo dejo escapar una risita. 
- Oye, no seas tan mala. Pobre chaval, se nota que te qui… 
- Ni lo menciones.- Le corto. Hay un silencio largo. Interrumpido por los pasos de algún tributo que se dirige a la sala común. Nos paramos enfrente de la puerta de su habitación y nos quedamos mirándonos. Un silencio incómodo producido por la tensión de lo que ocurrirá mañana que me veo a romper. 
- Y ahora…¿qué? 
- ¿Te apetece dormir?- Me dice señalándome con la cabeza la puerta de su cuarto. 
- Me pongo el pijama y voy. – Le dedico una sonrisa tímida y me adentro en mi habitación. Me pongo el pijama rápidamente y me dirijo a su habitación. Dos toques leves en la puerta y asoma la cabeza. 
- Pasa.- Me susurra. 
Y dormimos juntos. Abrazados. Acurrucados el uno con el otro. Sin penar en mañana. Tan solo en ese momento. En nosotros. 

Al día siguiente nos despierta Diamond. Que nos sonríe como si estuviera complacida. Nos lleva a prepararnos. En la azotea, se despide de nosotros. Todo pasa muy rápido. 
En el aerodeslizador nos inyectan los localizadores y yo me obligo a mirar a otro lado. No me gustan las agujas. 
Una vez en la Arena, me llevan con Taylor. Que me ayuda a ponerme el traje. Unos pantalones de lycra blancos, una camiseta de manga corta también ajustada y de lycra blanca y encima un abrigo para el frío también blanco. Pero le añade un toque de color. Un cinturón rojo. Las botas de montañas, en cambio, son negras. Me explica que cada distrito va de su color que lo caracteriza. Me guiña el ojo. Me toca el costado izquierdo y me dice: 
- Recuerda. Atrévete a soñar. Y déjate guiar por tus sentimientos.- Me da un ligero beso en la mejilla y me coloco en la lanzadera.- ¡Recuérdalo! Suerte, aunque no la necesites. 

Mientas espero la cuenta atrás me fijo en el que nos encontramos en un valle rodeado de montañas. Maldigo. El color blanco no me va a venir nada bien. Alrededor es todo bosque. Un bosque profundo. De maravilla. Mi elemento es la nieve, el frío. Cualquier cosa extrema. Incluso en el fuego me desenvuelvo bien. En cambio, esto, es un asco. 
Analizo la situación. Soy bastante rápida y muy hábil así que decido meterme en la Cornucopia. Localizo las mazas de cadena, busco a Ruber, que también me mira y asiente. Sigo buscando las espadas. En el fondo, al lado de los shuriken. Termina la cuenta atrás y salgo disparada. Lllego de los primeros. Me guardo tantos shuriken como puedo ya que tengo tiempo hasta que lleguen los demás. Agarra los dos mejores espadas que me veo y me guardo un par de dagas. Por si acaso. En cuanto me giro me dan un puñetazo en la cara y caigo al suelo. Intentan clavarme un hacha y logro frenar el golpe con las espadas. Se me llena la boca de sangre. Me acaban de romper el labio. Me fijo en la cara del chico. Es del distrito 3. Me levanto de un salto y le clavo la espada hasta el fondo. Así me quedo hasta que veo que le empieza a salir sangre por la boca. Retiro la espada y echo a correr hacia los árboles, no sin antes esquivar unas cuantas flechas y arrancar la cabeza de la chica que me estaba apuntando. 
Después, me sumerjo en el frondoso bosque. 

lunes, 31 de diciembre de 2012

Feliz Navidad Tributos!!!!

Os escribimos esto para desearos feliz Navidad y un próspero Año Nuevo, que el año que viene encontréis vuestro diente de león y que tengáis muchos azucarillos y pan quemado, os dejo estas fotos para  que os degustéis ;)



Capítulo 15 (Sam)

Oigo a Ruber decir algo y noto que me agarran por detrás. Me giran y veo a Ruber, que acto seguido me pega un puñetazo en la nariz. Yo le pego una patada en la entrepierna y me logro soltar. Él reacciona y yo le pego un puñetazo en el ojo. Estamos un buen rato pegándonos, hasta que él se desmaya, y, un rato después, yo también.

Me despierto en el hospital, completamente magullado y entumecido. Estoy vendado y me duele mucho la cabeza.
Me giro hacia la derecha y veo que, al otro lado de una cortina, está Ruber. Oigo a Diana llorando y la veo en el pecho de Ruber. Ella ve que estoy despierto y viene a donde estoy yo. Se acerca a mí con la mano alzada para pegarme pero me da un beso. Después se separa y me pega un tortazo y yo digo:
-Peo, ¿pero qué haces?
-Gilipollas, imbécil, hijo de la grandísima puta.
-Pero, ¿qué pasa?
-¿Pero cómo le haces eso a Ruber? ¡Te odio imbécil!
-Pero, pero...-me pega otra vez y yo me callo.
Ella se va y yo me vuelvo a dormir. Cuándo me despierto, veo que ni Ruber ni Diana están ya, a si que me voy a mi habitación. En mi habitación me doy una ducha, y me visto con un polo rosa con unos pantalones largos de color negro. Ceno y me voy a la sala común.
En la sala común los tributos están intentando hacer aliados, y yo busco a Ruber y a Diana. Me ven y me llevan con ellos, aunque con una cara de enfado hacia mi. Me comentan que solo van a hacer equipo con los Profesionales del 2, con los del 4 no. Los tributos del 2 se llaman Amanda Ievvan y Globber Sanches. Estamos hablando un rato y nos despedimos hasta mañana.
Yo me voy a mi cuarto me desvisto y me tumbo en la cama, en ropa interior, y me duermo.

Al día siguiente Laffy nos despierta y nos prepara para marcharnos, nos lleva hasta la azotea y se despide de nosotros. 
Una vez en el aerodeslizador, nos inyectan los localizadores. Cada vez nos vaos acercando más a la arena.
Cuando llegamos, me meten por unos pasillos hasta una habitación en la que está Afrodita, ella me ayuda a darme una ducha y a vestirme con el traje que, según me ha contado ella, cada distrito va de un color distinto, al 7 le toca verde (mi color favorito). Me visto con unos pantalones largos verdes oscuros, una camiseta de manga corta verde oscura, una chaqueta que aísla del frío verde oscura, y unas botas de montaña verdes oscuras también.
Afrodita me saca el colgante por fuera de la camiseta y me da un beso de buena suerte en la mejilla.
Me meto en la lanzadera y espero a la cuenta atrás. Cuando lega a cero salgo para arriba y cuando salgo del tubo, me quedo encantado. Estamos en un valle rodeado completamente de montaññas, y sumido en bosque muy profundo, mi elemento.
Dado que soy bastante rápido, me voy a meter en el baño de sangre de la Cornucopia, no me da por buscar ni a Ruber, ni a Diana, ni a Daphne.
Terminan los sesenta segundos y salgo disparado hacia la Cornucopia, soy el primero en llegar ahí, y busco un arco y flechas, y dos hachas.